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Viajar en avión embarazada

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Viajar en avión es de estas cosas en las que quizá no piensas cuando no estás embarazada. Yo no me lo había planteado hasta que un día salió el tema en un capítulo de Friends: "El de la invitación", de la 4ª temporada, aquel en el que Phoebe no puede ir a la boda de Ross y Emily en Londres porque está embarazada de los trillizos de su hermano y dada la altura del embarazo no le dejan volar.

Día Universal de los derechos de la infancia: HOY SOY UN NIÑO. SI TÚ NO ME SACAS, NADIE ME VE.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Mañana jueves 20 de noviembre se celebra el 25º aniversario de la Convención sobre los derechos del niño y la niña y el Día universal de los derechos de la infancia. Aprovechando esta circunstancia la Asociación estatal de acogimiento familiar lanza una acción estatal para que todos nos hagamos conscientes de una realidad de nuestro país que es que actualmente hay más de 15000 niños que crecen en residencias tuteladas por las Comunidades Autónomas.

Uno de los derechos de los niños es el poder vivir en familia, pero hay muchas situaciones en las que se hace necesario separar al menor de sus familias, de manera temporal o permanente (abandono, maltrato, incapacidad de hacerse cargo del menor...). La prioridad debería ser acoger a estos niños en familias, pero la realidad es que la gran mayoría termina viviendo en residencias. En 2008 (último año del que hay cifras oficiales disponibles), unos 11.000 menores entraron en instituciones de protección, mientras que aproximadamente 4.000 pasaron a acogimiento familiar o adopción nacional, es decir, solo cerca del 25% de los menores fueron acogidos por una familia, como es su derecho, o debería ser. Desgraciadamente muchos niños entran muy pequeñitos en estas residencias y allí pasan la mayor parte de su infancia, con el problema añadido de que cuanto más tiempo pasen en la residencia, más difícil será encontrar una familia para ellos además de que el daño infligido será también mayor. Y lo cierto es que o no somos conscientes de esta situación o nos importa muy poco, porque no se oyen quejas y protestas contra esta situación; nadie sale a la calle a luchar por estos niños a los que se les está negando uno de sus derechos fundamentales.

Gracias, hija mía.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Los niños te dan todo sin nada a cambio. Siempre he intentado tener mucha paciencia, no decir una palabra más alta que la otra, ni usar expresiones malsonantes. Y no es que me haya costado, ha salido solo. Mollete siempre ha sido una niña muy fácil de llevar, aunque tenga sus momentos críticos. ¿Pero esto nos pasa a todos, no?

Con el embarazo mi humor ha cambiado un poco. Quizá sea debido al cóctel mezcla de cansancio, hormonas y molestias físicas. Y alguna vez he chillado cuando no había necesidad o la he cogido con una fuerza que no debería haber usado. ¿Y ella? En ese momento me pide perdón. Y a continuación lo hago yo, porque mi comportamiento, por mucho que sea su madre, ha estado fuera de lugar.

La vuelta al mundo en 80 embarazos: Hungría

jueves, 30 de octubre de 2014

Hoy tenemos una nueva entrega de los embarazos y partos a lo largo y ancho del mundo. Madre exilio (su blog es Maternidad en 2 lenguas: el blog de una mamá expatriada) es una mujer de mundo: venezolana afincada en Hungría, de donde es su marido y donde nació su hija. Cuando se quedó embarazada en 2012 ya vivía en ese país. Nos cuenta las características del proceso del embarazo y del parto en este país europeo.

La vuelta al mundo en 80 embarazos: Colombia.

miércoles, 22 de octubre de 2014

La vuelta del verano está siendo difícil, y no consigo centrarme mucho, la verdad. Pero por suerte para todos hoy tenemos la colaboración de Diana, de Madre solo hay una (¡os invito a visitar su blog!), una peruana  encantadora afincada en Colombia, que nos va a contar su experiencia de parto en este país.

Sé que revivir estos momentos no es fácil, aunque a veces es una forma de terapia, por lo que tengo que agradecerle desde lo más profundo de mi corazón que haya querido compartirlo con todos nosotros. Espero que os parezca tan interesante y os transmita tanto como como a mí. ¡Muchas gracias, linda!

150 palabras: La hermanita ( húmedo, cordón, suerte).

lunes, 29 de septiembre de 2014

¡¡Por fin he vuelto!! Después de un tiempo con la cabeza más para allá que para acá, retomamos las 150 palabras que tanto me gustan. =)

Sofía sabía que su hermanita estaba en la tripita de mamá porque a veces se movía del mismo modo como cuando ella se quedaba atrapada dentro de la camiseta que se estaba poniendo. Le gustaba apoyar la cabeza en la barriga porque si había suerte y el bebé estaba despierto, podría hablar un rato con ella. Escuchaba atentamente, esperando a que el bebé saludara. Sofía estaba segura de que por el ombligo y a través del cordón umbilical, le llegaban claramente las palabras que decía.

Ayer mismo estuvieron hablando. El bebé le preguntó a Sofía que cómo estaba y ella contestó que bien, aunque el ambiente empezaba a estar húmedo por el regreso de las lluvias. Pero en realidad le encantaban esos días.

Cada conversación era diferente y ahora Sofía no podía irse a dormir sin antes estar un rato de cháchara con la hermanita. ¡Qué divertido sería cuando naciera!




Los médicos en el segundo embarazo

jueves, 18 de septiembre de 2014

Editado: esta entrada estaba escrita en parte antes de sufrir el aborto en noviembre de 2013. He decidido publicarla porque no he dejado de estar de acuerdo con ello y al fin y al cabo es una reflexión que he tenido.

Ya he comentado alguna vez que en el embarazo anterior decidí no leer nada, porque quería que todo este nuevo camino fuera surgiendo de manera natural. Por un lado me alegré de ir descubriendo la maternidad por mí misma, porque estamos preparados para ello y nunca pensé que fuera a ser un problema. Pero es cierto que en ese camino perdí mucha información que a día de hoy sí que tengo y que me hace enfocar este nuevo embarazo de una manera totalmente diferente.

Ya cuando nació Mollete decidí que para la próxima me gustaría que me llevaran el embarazo en la Seguridad Social. Con el primero no fue así por una serie de circunstancias que me hicieron visitar varios médicos hasta encontrar uno que me atendiera (los otros no era por falta de ganas, sino por otro tipo de problemas), así que cuando por fin encontré uno me agarré a él como una garrapata. Resultó un chico encantador que me trató genial, me explicaba todo, siempre amablemente, a pesar de mis reticencias iniciales por ser hombre porque yo pensaba que quién me iba a entender mejor que una mujer... Bueno, pues salí tan encantada que decidí pasarme a verle en este embarazo.

Leemos juntos: leer es jugar

miércoles, 10 de septiembre de 2014

¡Vuelta a las rutinas! ¿Y qué mejor para alegrarnos los días que un poco de lectura? ¡NO HAY QUE PERDER LAS BUENAS COSTUMBRES! Y si además leyendo podemos jugar, mejor que mejor. Boolino trae nuevas ideas la mar de interesantes. Échale un vistazo.

Una de las mejores estrategias para lograr que los más pequeños comprendan el placer de la lectura para que así decidan incorporarla de un modo permanente a su rutina es convertirla en un juego. Si la lectura es un entretenimiento divertido los niños esperarán con ansias la hora de leer. Por eso desde Boolino os recomendamos hoy lecturas en forma de juego:

Si yo fuera un león es un libro ilustrado editado en cartón y en gran formato para hacer disfrutar a los más pequeños con divertidas sorpresas. Los niños, a partir de un año disfrutarán pudiendo verse como un feroz león o bien ladrando de felicidad o croando para hacerse escuchar. Un libro para aprender el sonido de los animales de un modo ameno y participativo en el que la presencia de los padres se hace indispensable. Una buena manera, pues, de fomentar la lectura en familia.


David A. Carter ha creado Veo veo , un libro con pop-up ciertamente impresionante. Con unos desplegables de tamaño considerable, el artista nos invita a encontrar distintas formas, números y letras entre las estructuras que encontramos página a página. A veces reglado por la combinación de colores, otras bajo conceptos como el yin y el yang, Carter nos fascina con sorprendentes enlaces, aparentemente sin motivo lógico, de recortes que no dejan de ser una imagen visual fascinante. Conceptualmente complejo, David A. Carter presenta un desplegable distinto y que rompe el estereotipo de libro-juego para bebés. Los mayores también podemos disfrutar con los pop-up.


Y con juegos para aprender vocabulario y poner en práctica lo que los niños aprenden en la escuela, los adultos también encontrarán en Nuevas palabras un juguete divertido ya sea como calendario o como pizarra en la que escribir mensajes. Un excelente regalo que Susaeta ha ideado para incorporar la diversión en la rutina escolar.


Tres posibles juegos relacionados con las palabras, la lengua y la lectura para hacer de la hora de leer un juego divertido con el que aprender infinidad de cosas.


¿Embarazo + lactancia = aborto?

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Antes de estar embarazada, antes si quiera de plantearme si era el momento o no de tener hijos, ya había oído que no se podía dar el pecho durante el embarazo porque producía abortos. En ese momento no me preocupé en preguntar más porque era algo que no me incumbía y lo dejé en lo más profundo de mi cabeza, como un vago recuerdo.

No fue hasta cuando decidí quedarme embarazada por segunda vez que rememoré aquella frase. Yo estaba contenta con la lactancia. Y lo que era más importante: mi hija también lo estaba. Después de que no apostaran por nosotras y nuestra lactancia, nos habíamos plantado en los 18 meses satisfactoriamente, y no quería dejarla a no ser que fuera imprescindible.

Así que decidí informarme preguntando a mi ginecóloga y buscando por internet en webs serias (hago esta puntualización porque hay que saber buscar: el hecho de que algo esté publicado en internet no quiere decir que sea cierto) y llegué a la conclusión de que no había ninguna contraindicación. De hecho, la web de e-lactancia (si no la conocéis os la recomiendo. Es una web muy seria hecha por pediatras que da información sobre los medicamentos y sustancias que pueden interferir en la lactancia) recoge una entrada para embarazo y se puede leer que no hay contraindicación alguna. Podéis verlo aquí. En la web de la Asociación Española de Pediatría tampoco desaconsejan la lactancia en el embarazo salvo en situaciones de riesgo.

Una cenita en vacaciones: restaurante El Cazurro (Cantabria)

martes, 12 de agosto de 2014

Esta entrada nada tiene que ver con la maternidad, pero creo que merece la pena dar a conocer este sitio porque es estupendo. Y como aún quedan días de vacaciones por delante, quizá alguien pueda aprovecharlo.

Yo, como auténtica Reina de las Nieves que soy, no puedo con el calor, y siempre que puedo me escapo al norte en verano. Tengo predilección por Cantabria porque pasé allí los veranos enteros durante casi 20 años de mi vida y de alguna manera puedo decir que me he criado allí. Me encantan las temperaturas, la comida y las playas. Es otro concepto de playa, quizá, porque recuerdo ir incluso los días de lluvia, y me lo pasaba igual de bien.

Ya por aquellos tiempos había un sitio al que íbamos a menudo a cenar que se llamaba El Cazurro. Por aquel entonces era un sitio bastante humilde, sin pretensiones, pero que hacía una comida para chuparse los dedos. Además estaba en un pequeño acantilado con una playa al lado, de modo que o bien podías ir a comer después de una mañana de playa, o bien ir a cenar para disfrutar de la maravillosa puesta de sol. Recuerdo comer muy ricos bocartes, bonito, maganos y pescados a la plancha. De postre siempre un calipo de lima-limón, y bueno, de cola cuando llegó la novedad. Ahí descubrí también las maquinitas del juego ese de explotar unas bolas que iban botando y había que reventarlas, el Pang. Para mí aquello era tecnología punta y cosa de mayores. Ya veis, así es la mirada de un niño... ¡Y después de cenar jugaba al Quién es quién con la hija del dueño!


Hubo un tiempo en que dejamos de ir a Santander por cuestiones laborales, pero el año pasado regresamos y decidimos volver a cenar a El Cazurro, con mucho miedo de lo que podríamos encontrarnos, entre otras cosas porque con el tiempo tendemos a idealizar las cosas buenas. Lo cierto es que ya no lo llevaba el hombre que lo regentaba cuando era niña. Ahora el local está mucho más cuidado, muy bonito puesto. Lo lleva un grupo de gente joven. No sé de qué se conocen, pero desde luego desde fuera parecen un grupo de amigos que han decidido embarcarse en esta aventura de llevar un negocio. Son todos gente muy simpática y los cocineros que tienen son muy buenos profesionales.


Han creado un ambiente cuidado y tranquilo, muy muy agradable. Ideal para ir en familia o también para una cena romántica. Predomina el color blanco, que personalmente me encantan, porque me da paz, que es lo que busco cuando estoy de vacaciones. Puedes entrar también a tomarte simplemente un café con tarta sentado en las sillas de mimbre junto a los ventanales mirando al mar, olvidándote de todo por un rato.


La carta no es muy amplia, pero las cosas que tienen están deliciosas: almejas, croquetas de chipirón en su tinta, langostinos a la plancha, pulpo, quesos del país, maganos encebollados, rabas... y suelen tener pescado fuera de carta, que suelen ser bonito, jargo o lubina, por lo menos las veces que yo he ido. Ya no puedo tomar un calipo de postre, pero hacen unas tartas riquísimas (a destacar la de zanahoria) y un arroz con leche para chuparse los dedos.

Desde el comedor, si tienes suerte, puedes disfrutar de unas vistas maravillosas. Es conveniente reservar, porque se llena. Y si reservas de los primeros te ponen las mejores mesas. Los jueves tienen música en directo, lo que es un punto más a su favor. Para saber quién toca cada semana se puede visitar su cuenta de Facebook, aquí.


No está lejos de El Sardinero de Santander, a unos 15-20 minutos. De verdad que si estáis por la zona os recomiendo que no os perdáis este sitio y disfrutéis de una agradable cena con comida bien rica y vistas maravillosas.




Adaptarse al entorno o morir: baño relajante con patitos.

martes, 15 de julio de 2014

Ya está aquí el verano... ¡¡y lo detesto!! Pues sí. Reconozco que el frío del invierno no es el mejor aliado para salir a la calle para jugar con los niños, pero a mí me gusta. Más el otoño, es cierto. La primavera no me gusta, pero como norma es un tiempo agradable para salir a la calle. Pero el verano... no. El calor me sienta mal, no hay más. Y hoy era de esos días en que yo era un despojillo humano. Además en el trabajo estamos con vibraciones en el edificio por las simulaciones que el CEDEX está haciendo del AVE Medina - La Meca. Sí, en pleno centro de Madrid, ¿a que es un sitio estupendo? Desde luego los que decidieron poner este simulador en El Retiro en una zona rodeada de viviendas, oficinas y un colegio, se cubrieron de gloria. El caso es que me mareo con las vibraciones y me duele la cabeza, y como no superan los límites de la normativa, pues ajo y agua, así que entre unas cosas y otras una llega a casa que da pena.

Con todo esto, hoy decidí darme un bañito. Hace una semana probé por primera vez una bomba de baño de Lush que me habían regalado. Como nunca me baño, pues no la había probado. Pero ¡¡vaya descubrimiento!! El aroma era magnífico contribuyendo a una mini sesión de aromaterapia. Los aceites que llevaba dejaban el agua muy agradable y la piel acababa bien hidratada. Así que después de esa maravillosa experiencia pasé por la tienda y me compré un par más, por si surgía de nuevo la oportunidad de un bañito relajante. Y surgió. Porque además de todo esto,  ayer (por la noche del domingo al lunes) dormí poco ya que me quedé a ver la final del Mundial, que una es muy futbolera. Y vaya truño de partido... pero ese es otro tema.

Total, que me he arrastrado al baño y he empezado a llenar la bañera, toda feliz de la vida, pensando en qué bañito más agradable me iba a dar. Mollete, que está en todo, la tía, lo ha visto y ha decidido ayudarme. Ella, que es una chica muy pero que muy lista, ha pensado: ¿qué mejor baño relajante que uno acompañado por patitos, cuentos y cañas de pescar? Y me ha llenado la bañera de trastos. He de reconocer que los patitos de goma que tiene Mollete tienen su punto. Se los ha traído su tío y padrino de Hamburgo. Parece ser que allí venden muchos de diferentes tipos. ¿Por qué? Bueno, parece ser que en Alemania es bastante célebre la carrera de patitos de goma y no sé si irán por ahí los tiros. Pero la verdad, no tengo ni idea... ¿alguien puede aportar algún dato esclarecedor sobre este tema?


Y nada, que Mollete no se iba hasta ver cómo me metía en la bañera. La jodía lo que quería era lavarme la cabeza en venganza a cuando se la lavamos nosotros, jajaja, así que no se ha ido del baño hasta que la ha cumplido. Para colmo no me ha dejado sacar nada del agua, total que ahí que me he zambullido con todo el personal plástico. Y luego ya me ha dado pereza sacarlos, la verdad...


En otras circunstancias, cuando decidía darme un baño relajante, solía poner música agradable para relajarme completamente, pero hoy estaba taaaaaan cansada que he pasado de todo. Me he recostado y hala, a pensar en otras cosas, rodeada de patitos, pulpos y cuentos. Como ya os digo, el verano me sienta fatal y raro es el día que paso el 10/6 de tensión. Y claro, con el calorcito de la bañera me he empezado a marear y le he pedido a Papá Mollete que me abriera la puerta para ventilar un poco. Y aquí la segunda maravilla del mundo moderno: se oía todo lo que hacía Mollete, que estaba escuchando los Cantajuegos. Pues oye, jamás hubiera pensado yo que sería capaz de relajarme rodeada de patitos de goma con la banda sonora de Señooooora vacaaaaaa, señoooora vacaaaaa, le doy las gracias por todo lo que nos da y con los peces radiactivos de la cortinilla de ducha de IKEA mirándome fijamente. Pero ¿quién necesita una baño pintado de colores suaves, luz tenue y música chill out para relajarse, pudiendo tener Señora vaca de fondo?

Porque oigan, los peces de la cortinilla de IKEA se las traen. Es verdad que los hay con cara de simpaticones, pero alguno tiene cara de mala leche, por no hablar del pez tolai que parece que está totalmente colgado.


El caso es que, a pesar de todas las extrañas circunstancias, me he relajado. He distendido los músculos, he liberado la mente y he salido del baño infinitamente mejor de lo que había entrado. Y es que la necesidad agudiza el ingenio, ¿no? Y te obliga a adaptarte a lo que hay. Y palabra que hacía tiempo que no tenía un bañito tan relajante como el de hoy.



Control de esfínteres (III)

viernes, 4 de julio de 2014

El tiempo ha ido avanzando mientras nosotros convivíamos con el pañal y la visita cada hora y media al orinal. Mollete casi dominaba el asunto en la guardería, a pesar del paso atrás que dimos hace aproximadamente un mes, cuando no quería ni que le mentáramos la palabra orinal. Pero en casa… la historia era otra: era mucho más rebelde. Y como tampoco queríamos obligarla a sentarse en el orinal para que no pasase a tener una relación de odio con el mimo, pero tampoco daba el paso de regularizarse a lo largo de todo el día, su profe de la guarde nos sugirió que pasáramos a quitarle el pañal a pesar de que los primeros días quizá tuviésemos abundantes perdidas. Y así lo hicimos.

Y claramente es el empujoncito que le faltaba. Por supuesto que no lo ha dominado todo de golpe y algún pis que otro se ha escapado, pero lo hace bastante bien y es ella misma quien de vez en cuando dice: ¡pis! Y esto que aparentemente es tan práctico, a veces trae confusiones. Ayer íbamos en el coche y le oigo decir “pis, piiiiis” muy insistentemente. Y yo en plan: “aguanta cariño, que ya llegamos”, (porque estábamos muy cerca en realidad), en plan Carlos Sainz en pleno rally pero sin un Luis Moya de apoyo, esquivando coches torpes y lentos, con mil ojos para no llevarme a ningún peatón por delante, mientras se me venía a la mente la imagen de su padre cabreadísimo porque la niña se había hecho pis y no le había puesto en la silla el empapador a pesar de que el pobre no hace más que recordármelo. Y cuando por fin llegamos a casa (todo el trayecto diciendo “piiiis, piiiiis”) le oigo decir claramente: “Luiiiiis, Luiiiiiis”, que es un amigo suyo al que quiere ir a ver. Bueno… por lo menos habíamos llegado a casa antes de lo esperado, que yo tenía mucha hambre… =)


Lo que aún no domina es el tema de la caca. Poco a poco. A ver cuando la recoja dentro de un rato qué avances tenemos para hoy.

Como conclusión, pues he aprendido que a veces lo que necesitan es que les lancemos sin red debajo (que se me entienda, ¿eeeeeh?) para terminar de coger confianza. Aunque confianza a esta niña no le suele faltar…

¿Y para cuándo el bebé?

jueves, 3 de julio de 2014

Después de casarme no tuve que soportar durante demasiado tiempo las típicas preguntas de ¿y para cuándo el bebé? porque me quedé embarazada en seguida. Con lo cual, eso que me evité. Pero después de nacer Mollete… ay, amigo, la cosa ha cambiado. Es muy frecuente que la gente me pregunte que para cuando el hermanito. Y esto me genera sentimientos encontrados.

Por un lado entiendo que la gente más cercana quiera saber si nos apetecería tener otro niños y en tal caso si vamos a esperar o no. Supongo que es una pregunta como otra cualquiera, como que si hemos empezado a mirar colegios para la peque. Pero después de tener el aborto y de ver amigas a las que les está costando quedarse embarazadas incluso teniendo que recurrir a técnicas de reproducción asistida, me doy cuenta de que a veces no reparamos en que esa inocente pregunta puede hacer daño.

A unos porque les esté costando mucho. Mucha gente se angustia, lo pasa mal hasta llegar a obsesionarse. Dejemos al margen si es mejor no obsesionarse, que eso ya lo sabemos todos y la típica frase que te dicen de conozco a una amiga que se quedó justo cuando dejó de pensarlo es tan cierta como inútil. Pero las personas en esa situación pueden estar pasándolo mal y que alguien venga a preguntarles esto puede que solo agrave el malestar.


Así se ponen algunos cuando les hacen esta pregunta.

Otras veces no sabemos si esa pareja lo lleva intentando un tiempo y ha tenido la desgraciada experiencia de tener un aborto por en medio, porque mi experiencia reciente es que estas cosas no se comentan con la naturalidad que debería. Por un lado, si se hablara más de este tema se ayudaría a las mujeres que están pasando por ello. Y por otro, nos enteraríamos de cómo se siente esa persona y quizá evitáramos hacer preguntas que puedan doler. Yo la verdad es que no me corto un pelo. Conté lo del aborto sin problemas con la esperanza de que a algunas mujeres les pudiera servir mi experiencia, pero es cierto que no todo el mundo lo sabe porque no lo anuncié en el Hola. Así que cuando alguien viene y me pregunta, les digo tranquilamente que tuvimos un aborto y que ya llegará cuando deba ser. La gente se suele quedar un poco cortada ante esta respuesta, pero me da igual, porque espero que eso les sirva para darse cuenta de que esta inocente pregunta a veces puede herir.

Y luego hay gente que simplemente no quiere tener que soportar esa pregunta una y otra vez porque el hecho de estar casado o tener pareja estable no implica que se desee tener descendencia. Y todos sabemos que cuando la gente se pone pesadita con algo puede llegar a quemar a cualquiera, incluso aunque quieran ser amables a la hora de contestar. Todo tiene un límite.

Yo ya he optado por no preguntar. Vamos, si se está metido en una conversación de esa temática quizá sí, claro. Entiendo que ahí puede ser una pregunta natural. Pero no pregunto del modo en que muchos te lo espetan en plan: ¡Hola! ¿Cómo estás? ¡Cuánto tiempo! ¿Y aún no habéis ido a por el segundo?

Así que intento tomármelo con paciencia y contestar amablemente aunque les diga la verdad. Pero es cierto que muchas veces la pregunta se hace pesada y revuelve sensaciones que no apetece tener en ese momento. Creo, definitivamente, que deberíamos de andar todos con un poco más de tacto, por si las moscas… Por lo menos ser conscientes de que esa pregunta puede sentar mal si desconocemos la situación de la otra persona.

Control de esfínteres (II)

viernes, 13 de junio de 2014

Como ya os conté en su día aquí, comenzamos con la operación pañal en marzo. A Mollete se la veía con mucho interés en el tema del orinal y acompañaba a dos compañeras de clase cuando ellas lo usaban, así que comenzamos.

El plan de la guarde es llevarles al orinal cada hora y media más o menos para que hagan pis. Si no lo hacen, no pasa nada porque no siempre se tienen ganas. La cosa empezó bastante bien, en el sentido de que Mollete no ponía ningún impedimento a usar el orinal, aunque no siempre saliera pis. Pero de pronto, hace un par de semanas, se le cruzó el cable. Empezaba diciendo que "pis no sale" y costaba convencerla de que podíamos ir y sentarnos en el orinal porque tal vez sí saliera. Pero la cosa empeoró cuando decidió que ella no se acercaba al orinal ni jarta de vino. Era insinuarle que fuéramos a hacer pis y se ponía a llorar desesperada, "nooooo, nooooo, pis no sale"... Decidimos no insistir porque encontrábamos contraproducente que la relación con el orinal se convirtiera en un tormento. Y su profe de la guarde opinó del mismo modo. Así que iniciamos un periodo de calma: le preguntábamos si quería ir al orinal y si decía que no, pues a otra cosa mariposa.

Al mismo tiempo, Mollete tenía un libro fetiche para irse a dormir, Esta es Lulú, de la escritora británica Camilla Reid, que leía -y aún lee- siempre el último. Mollete adora a Lulú, disfruta el cuento hasta límites insospechados, porque entre otras cosas es un libro con pestañas. Como en la contraportada del libro se decía que Lulú es una serie de historias, miré a ver qué otras había publicadas para poder cambiar de cuento. Y descubrí que entre otras está El orinal de Lulu, y pensé: ¡Genial! Como lo que hace Lulú es "lo más" para Mollete, lo mismo al leer esta historia se vuelve a animar con el orinal.


Así que lo compramos en La casa del libro, con quien he tenido muy mala experiencia, por cierto.  Me llegó a los 15 días únicamente El orinal de Lulú y no el otro libro que había encargado. A día de hoy -un mes después del encargo- el otro libro no ha llegado y lo peor es que no me han informado de nada, he tenido que ser yo la que se ponga en contacto con ellos para ver que está agotado en el distribuidor. Creo que lo menos que deberían hacer es encargarse ellos de avisarme a mí. Un auténtico desastre.

Pero volvamos al tema del pañal. Mollete se entusiasmó cuando vio un libro nuevo de Lulú. En este se pueden poner los velcros del pañal de Lulú, abrir el váter y ver que ha hecho pis o levantarle la falda para ver que es mayor y ya no lleva pañal. Lo que más le gusta es que Lulú tiene unas braguitas azules preciosas, su color favorito. La profe nos dijo que quizá le animara también el hecho de ponerse braguitas. Y el caso es que entre unas cosas y otras lleva de nuevo un par de semanas con una relación amistosa con el orinal. Incluso ayer quería quitarse el pañal, aunque yo creo que es porque como llega el calor, le molesta.

A ver cómo ha ido hoy la guarde. Si está seca quizá probemos este fin de semana sin el pañal. Lo mismo es el estímulo que le falta para terminar de controlarlo.

Seguiremos informando.

¿Ayudamos a la investigación de las enfermedades raras?

miércoles, 11 de junio de 2014

Hoy venimos con un tema solidario, así que te pido por favor que leas hasta el final y luego dediques unos minutillos de tu tiempo a ayudar a niños que lo necesitan.

Smylife es una clínica dental en Madrid que acaba de celebrar su 4º aniversario alcanzando un acuerdo de colaboración con la Fundación Isabel Gemio para la investigación de enfermedades neuromusculares, distrofias musculares  otras enfermedades raras. Conjuntamente han elaborado un vídeo donde varios niños con algún tipo de enfermedad rara nos regalan su sonrisa. Por cada reproducción de este vídeo se estará recaudando dinero para la Fundación Isabel Gemio.



Y atentos al primer niño que aparece en el vídeo, que es Dani, el hijo de una amiga. Este campeón ha vencido al Perthes, como ya os conté aquí.

Además los niños que han participado en el vídeo no se van con las manos vacías, sino que tienen asistencia gratuita en Smylife.

Y ahora a LO MÁS IMPORTANTE: ¡¡todos a ayudar en la investigación de enfermedades raras!! Aquí os dejo el vídeo. ¡¡NO OS OLVIDÉIS DE VISUALIZARLO, POR FAVOR!!


Muchas gracias en nombre de todos estos niños.   :)

La vuelta al mundo en 80 embarazos: El embarazo y parto en Italia

martes, 10 de junio de 2014

Hoy también nos quedamos cerca de nuestras fronteras. Nos vamos a un país mediterráneo, quizá de los más parecidos al nuestro dentro de la Unión Europea. Seguro que ya todos conocéis a 1MadreinItaly. Ella nos cuenta cómo fue su experiencia en Italia, en un pueblo del Piamonte. Pasaos por su blog, donde cuenta todo más en detalle y de una manera más desenfadada.

Imagen de Carlos García

Me quedé embarazada en julio del año 2011 y di a luz en abril del 2012 y el seguimiento de mi embarazo y mi parto tuvieron lugar en un pueblo del Piamonte italiano. En Italia la asistencia prenatal-perinatal es un servicio público y gratuito, al que tienen derecho tanto las ciudadanas italianas como extranjeras (siempre con una debida regularización). En mi caso al no estar trabajando ni estudiando en ese momento en el país me dio algún quebradero de cabeza por la inexistencia de un protocolo claro con los ciudadanos de la comunidad europea, al final solucionable con diversos papeleos. El seguimiento del embarazo se presta desde los ambulatorios llamados "consultorios familiares" en el que la asistencia viene ofrecida de la mano de matronas y ginecólogos. En esos mismos centros se imparten las clases preparto y de apoyo a la lactancia, a los que se acude voluntariamente.

Se da a luz en los hospitales, al igual que en España algunas personas optan por el parto en casa pero seguramente aún sea un pequeño porcentaje. Las pruebas son "obligatorias" en el sentido de las justas y necesarias para llevar controlado el embarazo. Se hacen 3 ecografías de base, (si son necesarias más por algún tipo de problema también son cubiertas por el servicio sanitario público), las pruebas genéticas, test de O´Sullivan, análisis de sangre y orina regulares o la prueba del streptococos.


Los hospitales no están todos modernizados como prometen los protocolos de parto, por ejemplo en mi curso preparto la matrona nos habló de las pelotas, de las cuerdas y demás instrumentos para facilitar el trabajo pero a la hora de la verdad en el hospital en el que di a luz (con una estructura muy antigua) no había muchos de estos accesorios o no los suficientes. La posición es una opción libre para dar a luz, en este sentido no sufrí restricción aunque cada hospital es un mundo.

En mi caso personal no tengo una muy buena experiencia porque se cometieron una serie de negligencias por parte del personal sanitario, como que la ginecóloga no me detectara una infección de caballo cuando en los análisis de sangre salían claramente sin embargo no eran seguidos adecuadamente y tuvieron que llegar a urgencias. Por otro lado parto fue una agonía de 48 horas en los que esperaron que diera a luz naturalmente y finalmente se me diagnosticó "distocia cervical" y se me hizo la cesárea de urgencia. Si os apetece leerlo de una manera "simpática" lo conté a modo catarsis en su día en mi blog :) Podéis leerlo aquí y aquí.



Receta Nocilla casera

miércoles, 4 de junio de 2014

El otro día hice una crema de chocolate y avellanas similar a la Nocilla y a la Nutella, pero casera. La receta no es mía, pero como al comentarlo tanta gente me la pidió, pues allá va. La saqué de Danza de fogones. Os recomiendo que leáis su entrada porque cuenta muchas cosas interesantes. 

El proceso es muy sencillo y no se tarda nada en hacerla. Los ingredientes son:

- 100 g de avellanas tostadas
- 50 g de aceite de oliva 0.4
- 30 g de cacao en polvo o 50 g de chocolate al 70%
- 40 g de azúcar moreno
- 100 ml de leche

Los chicos de Danza de fogones usan aceite de coco, leche de soja y añaden además extracto de vainilla. Yo no he usado aceite de coco por varios motivos. Por un lado el aceite de coco hace la bollería más sabrosa y te sacia, pero la contrapartida es que causa adicción. Está compuesto en un 90% de ácidos grasos saturados, o lo que se conoce como grasas malas, ya que contribuyen a la hipercolesterolemia. Se aconseja mayor consumo de grasas insaturadas, ya que estas ayudan a cuidar el corazón. Esto es lo de siempre: no pasa nada por tomar alguna vez productos con este aceite, pero si soy yo la que lo va a elaborar, tengo claro que prefiero elegir productos lo más sanos posibles.

Como apunte os diré que algo similar ocurre con el aceite de palma (también con un contenido muy alto en grasas saturadas), y que se usa frecuentemente a niveles industriales. Pero en el etiquetado de los productos que compramos normalmente no dicen explícitamente que contengan ninguno de estos aceites, sino que los esconden bajo el concepto de "aceites vegetales". Que lo sepáis.  Muchas de estas cosas me las ha contado Pilar, de Criando a mi cría. Si os interesan este tipo de temas os recomiendo que os paséis por su blog.

La leche que he empleado ha sido de vaca semidestanada, que es la que yo uso en casa. Y he prescindido del extracto de vainilla. Y no porque no me guste, que me encanta, pero no quería que enmascarara el sabor ni del chocolate ni de las avellanas.

El chocolate que he usado ha sido el de postres de Valor, que me encanta. Nestlé también tiene uno, pero particularmente yo no consumo nada de la marca Nestlé si puedo evitarlo, ya que es una marca que explota a los productores de café y cacao. Además hace una promoción de la leche en polvo en países en vías de desarrollo que creo que es muy irresponsable, pues es casi más peligroso el empleo de agua en esos lugares que el hecho de que el bebé tome pecho, por muy desnutrida que esté la madre. Sin descontar lo que muchas familias intentan estirar un bote de leche en polvo debido a su precio, lo que supone desnutrición para el niño. UNICEF afirma que 1.5 millones de niños mueren al año en estos países por el empleo de leche en polvo en estas condiciones.

Bueno, una vez hecho este paréntesis vuelvo al tema:

Antes de decidirme por esta receta en particular anduve mirando otras por la web, y la verdad es que esta fue la que me pareció más equilibrada. Había una que llevaba 150 g de azúcar, 100 g de chocolate negro, 100 g de chocolate blanco, 100 g de chocolate con leche por solo 100 g de avellanas. No la he probado, pero para mi gusto tiene pinta de ser muy empalagoso... pero oye, cada uno puede hacerlo a su gusto.

Con la receta que he usado yo la verdad es que la crema sabe mucho a avellanas, pero es que a mí me encanta el sabor de las avellanas. Y si queréis menos, pues nada: echadle menos. La cosa es ir jugando con las cantidades hasta encontrar vuestra proporción ideal.


La elaboración es muy simple; sota, caballo y rey:

  1. Se pican las avellanas tostadas. Las podéis comprar crudas y tostarlas en casa, es una opción. O comprarlas directamente tostadas. Veréis que al picarlas con la batidora o el robot de cocina empieza a salir el aceite que contienen y se crea una crema, como si fuera mantequilla de cacahuete o algo semejante.
  2. Se añade el aceite, el cacao, el azúcar y la leche. Si queréis extracto de vainilla, añadidlo también. Se bate todo junto hasta que quede una crema suave y homogénea.
  3. Lo ideal es meterla unas 2 horas a la nevera, para que coja más consistencia, si bien es cierto que meter el dedo justo después de haberlo batido es un placer.

Y nada, ya solo queda disfrutarla. ¡Qué ricaaaa!

Leemos juntos: El patito valiente

martes, 3 de junio de 2014

Y esta semana también traemos algo de lectura para los más pequeños. Lectura con valores.

El patito valiente

Una amiga, Paula Lara, ha escrito su primer libro para niños (en edición bilingüe en inglés) y lo publica Lápiz Cero Ediciones. Esperamos que sea el despegue de su carrera como escritora, que es lo que siempre ha anhelado.

Para presentar esta historia ¿qué mejor que unas palabras de la propia autora?



Éstos no son cuentos normales. Si los leéis con detenimiento descubriréis en ellos los valores en los que firmemente creo y defiendo con ardor. Me he fusionado de tal manera con los personajes que han acabado siendo una extensión de mi alma, como un tercer brazo. Patito, el coronel Equino, la muñequita... todos ellos son parte de mi ser y tratan de enseñar al mundo unos valores que parecen perdidos y que hay que recuperar. Basta ya de dibujos insulsos, de estar todo el día absorbidos por los teléfonos móviles y ordenadores, y recuperemos el arte del diálogo, de tomarnos un café y charlar abiertamente de cosas importantes, como la amistad, la generosidad, la gratuidad. 

Creo que debemos abrirnos generosamente a nuestros pequeños y hablarles de todo aquello que consideramos bello o bonito: que digan lo que digan no todo vale, para que lleguen a ser unos adultos de provecho. Y eso es lo que pretendo con este cuento, que espero sea el primero de muchos. 





Si os interesa el libro, poneos en contacto con ella a través de mí.




Maternidad de la A a la Z: tinglado (epílogo)

lunes, 2 de junio de 2014

He tenido la oportunidad de compartir algo más de uno año con mujeres maravillosas y con algún hombre que no se queda atrás. La vida me ha traído la suerte de conocer gente excepcional que siento muy cerca a pesar de todos los kilómetros que nos separan, y que quiero que sepan que estoy aquí como ellas lo han estado para mí, con su empatía, aunque a veces desaparezca de los patios de vecinas, pero como todos sabéis muy bien, los días tienen solo 12 horas... ¿O eran 24? :S

Por otra parte el haber formado parte de este Diccionario de la maternidad ha sido un ejercicio de introspección muy grande y necesario (de esta necesidad me he dado cuenta a posteriori, que no soy tan lista), que me ha permitido escarbar dentro de mí y sacar sentimientos que estaban ahí, arrinconaditos y callados. Yo casi ni me había enterado de su presencia, pero aguardaban agazapados. Solo había que darles un empujoncito para que se decidieran a saludar. Por todo esto la palabra que no puede faltar en esta despedida es gracias. En primer lugar a Verónica porque es el alma máter de este tinglado, palabra que tendría que haber aparecido en mi diccionario, por cierto. Y por supuesto a todos los implicados, porque con su entusiasmo me han dado las ganas para ir cada jueves a leerlos a todos (aunque no siempre pudiera comentar) y las alas para seguir buscando un hueco para escribir aunque estuviera hasta arriba de líos.

Y como nunca es tarde si la dicha es buena, esta va a ser la entrada de tinglado: barullo de gentes o cosas. Porque si hay una palabra estupenda para definir la maternidad es la palabra tinglado. ¿O me vais a negar que esto en lo que nos hemos embarcado, la maternidad, no es un tinglado de tres pares de narices? ¡Madre mía, qué lío! ¡Cuántas novedades!

Sin duda alguna, cuando comienza esta etapa, una trata de adaptarse a las nuevas circunstancias a pesar de ser un mar de dudas con marejadilla y esta nueva fase se presenta ante ti como la gran incógnita. Dudas por todas partes, las que te surgen a ti y las que te plantea la gente y sus bienintencionados consejos. ¡Señora, yaaaa! Que yo no le he pedido consejo, hombreeeee... Ya sabemos que muchos consejos vienen muy bien, pero otros muchos son falsos, inexactos y un gran número van llenos de toda la mala baba del mundo. Se quebranta así uno de los principios básicos de la maternidad: respeto absoluto a la nueva madre y a sus actos. No abra usted la boca si no es para ayudar o afianzar. Y en muchas ocasiones es mejor solo un gesto de apoyo que toda la verborrea teórica del mundo.


Pero en medio de todo este lío una ordena su cabeza, abre el cuaderno de bitácora dispuesta a llevar esta nueva etapa con orden y responsabilidad, y se dispone a enfrentarse a lo que le echen por delante: te vas a jalar el mundo, ya está aquí la mejor mami del universo (o por intentarlo que no quede). Una, que es inocente, se cree eso que le dicen en el trabajo y desde el gobierno de que no va a ser tan difícil porque hay conciliación que permite simultanear la vida laboral con una vida familiar plena. Te ornamentan la realidad y te pintan un mundo lleno de facilidades para las madres trabajadoras. Y lo cierto es que al principio quizá una no se entera una demasiado, porque está con la novedad, la ilusión, flipando con esa cosita pequeña que se mueve y bosteza, con esos quesos pequeñitos que se agarran a tus mofletes cuando los pones sobre ellos. Incluso por unos días se te olvidan los miedos que tenías durante el embarazo, pero cuando empiezas a habituarte a tu nueva vida te das cuenta de que ser madre, además de ser maravilloso, es también duro. Muy duro. A veces las cosas te superan y aumenta la presión hasta que terminas explotando en un mar de lágrimas. Pero sacas armas cuando no sabías que las tuvieras. Con un par de ñapas arreglas un pequeño desastre en casa y en cerocoma has volado de nuevo al trabajo gracias a ese maravilloso don de la ubicuidad, para acabar ese trabajo que tanta urgencia corre para mañana. Pero nada de huir, que las mamis hemos resultado ser más fuertes de lo que pensábamos. Y qué leches, todo es relativo, así que se trata de buscar las cosas buenas de cada situación y tirar adelante. Piensas en tu hija, en Sofía. En la cantidad de cosas que le quedan por vivir y de las que quieres y vas a ser testigo. Y te mueres de ganas de compartirlas con ella. Muchas de esas vivencias te provocan nudos en el estómago, buenos y malos; otras nostalgia pensando en cómo lo hubieran disfrutado los que ya no están y a los que tanto echas de menos.

Y toda la nueva experiencia vital que experimentas y que se te presenta por delante, te hace echar también la vista atrás. ¿Cómo he vivido hasta ahora? ¿He valorado las cosas como debía? ¿Cuál ha sido mi comportamiento hasta la fecha? Te pones unos cuantos visto buenos, porque resulta que no lo has hecho tan mal, pero tu nueva visión de madre te ensaña que algunas veces metiste la pata, así que te pones una X en ciertos comportamientos. Pero esto también es sano, como los kiwis, porque de todo tenemos que sacar una lección aprendida.


Y al final, una tarde que tienes relajada (que sí que las hay, hombre), te sientas en el sillón con un café y piensas: ¡qué leches! Esto de la maternidad está genial; tiene su punto, le da wasabi a tu vida. Me llena de amor por todas partes y me hincha como un globo que sube sube y sube... hasta lo más alto, al zénit, porque ser madre es lo más maravilloso que me ha pasado en la vida. ¿Cuándo repetimos?

En busca de un nuevo embarazo

jueves, 29 de mayo de 2014


No son momentos fáciles. A ver, no los comparo a enfermedades duras o a la pérdida de un ser querido, pero en estos momentos estoy hecha un lío.

Como casi todos sabéis, en junio del año pasado empezamos a buscar un nuevo embarazo, y la verdad que sin comerlo ni beberlo (vamos, sin tomárnoslo demasiado en serio) llegó en septiembre. Pero hubo mala suerte y perdimos a nuestro Garbancito. Una vez superado el tiempo prudente de espera recomendado por los médicos dejamos pasar un par de meses más porque las cosas no estaban muy claras con la salud de mi padre y no me sentía yo con ganas de mucho en esos momentos. Pero en cuanto se aclaró la situación nos abrimos de nuevo a la llegada de un nuevo enano. 

Y lo que está sucediendo es lo que no me pasó en ninguna de las dos veces anteriores: me estoy poniendo ansiosa. Y manda narices, ¿no? Porque a la vejez, viruelas. Si no me ha ocurrido las otras veces, ¿por qué en esta sí?

Pues se juntan varias cosas. Para empezar imagino que el aborto está influyendo negativamente en esta impaciencia. Digamos que ya va a hacer un año desde que empezamos esa búsqueda y no hemos tenido el resultado esperado. Sé que no es como no haberme quedado embarazada por en medio, pero la cabeza lleva su ritmo y sus percepciones son así, muy sui géneris. Ve las cosas como quiere, y por más que la intentas aleccionar de que eso no es como ella lo ve, se empeña y se empeña en sus ideas.


Por otro lado está la duda de si tu cuerpo funciona bien. Lo he hablado con varias mamis que tuvieron un aborto y muchas coinciden en haber pasado por esto. Y la teoría también me la sé: a tu cuerpo no le pasa absolutamente nada. Los abortos son cosas que suceden. De hecho mi ginecóloga, tras el aborto, me dijo: como ves no tienes problemas para quedarte embarazada, así que paciencia que llegará. ¡Y tiene toda la razón del mundo! Pero cuando una tiende a ser Mari Angustias, que es lo que soy yo, todas las razones bien cimentadas no tienen ningún peso en esta cabeza de chorlito. Y de nuevo, venga a decirle a la cabeza que no tiene razón. Pero ella, una vez más, a lo suyo.

Y por otro lado me agobia pensar que el tiempo pasa y voy cumpliendo años. Ya son 34 castañas. Ahora muchas me diréis que no es nada, y es verdad que las mujeres tienen hijos siendo bastante mayores. Pero lo que es cierto es que a cada año que pasa la fertilidad va bajando, disminuye la probabilidad de quedarte embarazada en cada ciclo y aumentan las posibilidades de sufrir abortos y alteraciones genéticas. Y eso está ahí y no deja de rondarme la cabeza. Ya sé que lo normal es que no pase nada, pero las cosas son como son y puede tocarte a ti. Y para un segundo hijo quizá no sea tarde, pero me agobia la idea de ir a por un tercero (que me encantaría) siendo quizá ya demasiado mayor.


Cada una de estas paranoias por sí sola quizá no tendría mucho peso y haciendo un esfuerzo podría controlarlas. Pero se juntan las 3 y cuando una la tienes a raya, una de las otras decide que es su momento para destacar. Y así no hay manera. De modo que me toca aplicarme a fondo para encerrarlas a las 3 en una caja de plomo y tirarlas a la Fosa de las Marianas para que no vuelvan a salir.

Voy a intentar proseguir esta búsqueda sin darle importancia. Llegará, lo sé. Y será cuando tenga que ser. Sin prisas y sin plazos.




La vuelta al mundo en 80 partos: El embarazo y el parto en Alemania

lunes, 19 de mayo de 2014

Seguimos con la vuelta al mundo dando a luz. La primera escala fue en nuestras antípodas, Nueva Zelanda. Si no la has leído y te pica la curiosidad pincha aquí.

Hoy otra buena amiga, que reside en Alemania, nos cuenta su experiencia. Empiezo a ver que por ahí fuera de nuestras fronteras dan muchas más posibilidades para el parto que no sean ponerte en la cama de estribos. Vamos a tener que ir aprendiendo, ¿no os parece?



Antes de comenzar, me gustaría agradecer la oportunidad de escribir en este blog. ¡Me siento muy honrada! 

Este post trata sobre cómo trae la cigüeña los niños al mundo en Alemania. Existen varias modalidades de "aterrizaje":

- En casa (rodeada de matronas)

- En una Geburtshaus, que es una especie de clínica llevada sólo por matronas. Puede o no haber un médico y aunque tienen algunos medios para ayudar en el parto que no están disponibles si te decides a dar a luz en casa, no tienen todo lo que se necesita en caso de que se tuerza.

- En un hospital. Si te decides por un hospital tienes dos opciones: hacerlo de forma ambulante o, digamos, clásica. De forma ambulante supone que te plantas en el hospital, el niño nace y a partir de unas 6 horas tras el parto (creo que son 6) donde comprueban que todo va bien, te dejan marcharte a tu casa. Hacerlo de forma "clásica" es simplemente ir al hospital, dar a luz allí y quedarte, si todo va bien, 3 días tras un parto vaginal (5 si es por cesárea).

Hasta que nace el niño, has ido cada cuatro semanas al ginecólogo hasta la semana 34 y después, cada dos. Tras la fecha calculada, día sí, día no, te presentas o bien en el ginecólogo, o bien en el hospital que has elegido. Una vez que estás en casa después del parto, una matrona viene a veros al niño y a ti durante un mes, hasta la primera revisión pediátrica fuera del hospital. Al principio con más frecuencia y te va ayudando y enseñando a cuidar del niño (por ejemplo, a bañarlo) y además comprueba que con él está todo bien (por ejemplo, el cordón umbilical, el peso) y contigo también (el sangrado, el útero...).

Nosotros decidimos ir a un hospital con todos los perendengues de hospital (incluyendo neonatología, prematuros, uci pediátrica, etc., que no todos los hospitales tienen). Dos de las cosas que al principio me llamaron la atención (comparado con lo que sé de España) son: que aquí no te ponen un enema si no lo pides ex profeso porque es la ilusión de tu vida o algo así (!) y no te hacen episiotomía por sistema, sólo si es necesario. En ese sentido son más respetuosos con el parto y se adaptan más a ti que en España. 


En primer lugar, tienes una entrevista en el hospital que elijas en la semana 30 donde rellenas todo el papeleo, te presentas, explicas tu historia clínica, tu embarazo si ha habido complicaciones... y lo dejas todo listo para que el día D no te tengas que preocupar de nada y estén sobre aviso si tienen que estar pendientes de algo. 

Además, dejas dicho (por escrito, en entrevista con una matrona, que lo anota todo) tu plan de parto, si es que quieres algo en especial (o no quieres). Por ejemplo, qué clase de anestesia, o ninguna anestesia, o parto en la bañera, lo que sea. Esto es, por supuesto, el plan que se sigue si las cosas van bien. Yo dije que quería que me avisaran de la proximidad del momento en el que la epidural ya no se fuera a poder poner, para juzgar yo si me encontraba bien para seguir con las contracciones "a pelo" o si abrazaba el maravilloso mundo de las drogas. Si no lo hubiera dicho, probablemente no me habrían avisado, porque a pesar de ser un hospital, son un tanto hippies (parto "natural", blabla). 

También me dieron el teléfono del ala de partos para llamar directamente si tenía alguna pregunta o para avisar de que íbamos para allá cuando llegase la hora.

Hasta aquí, es lo general. En todos los casos que conozco ha sido así, más o menos. Ahora, mi experiencia particular: 

El nene se empezó a presentar a las 3 de la mañana. Como buenos futuros papás y superemocionados, cronometrábamos la duración de las contracciones y la frecuencia. Cuando nos pareció que "ya era la hora" llamamos al teléfono que me habían dado, les contamos cómo iba y nos dijeron que fuéramos ya. 

Nos adjudicaron una habitación (no hay sala de dilatación y sala de partos, lo haces todo en el mismo sitio) y una matrona (que era una sosaina, pero de eso no tiene nadie la culpa). En la habitación (y esto es así en los dos hospitales que visitamos antes de decidirnos, lo que me hace pensar que es así en todos los sitios) tienes a tu disposición:

- Cama (sin estribos, aunque se puede reconvertir en cama con estribos si es necesario)
- Taburete
- Taburete con agujero para dar a luz
- Cuarto de baño enorme
- Bañera (para relajarte o para dar a luz)

Y para agarrarse o estirarse durante las contracciones:

- Espaldera
- Trapo que cuelga del techo
- Cuerda que cuelga del techo


El proceso fue, bueno, pues el de un parto normal. Las contracciones eran cada vez más intensas a medida que dilataba. Para combatir el dolor había homeopatía (les encanta), velas de colores y cosas así, amén de los ya mencionados artilugios colgantes. La matrona va sugiriéndote posturas, va trayéndote analgésicos (homeopáticos o no, me trajeron incluso paracetamol) y comprueba cómo vas. En un momento y siguiendo mi plan de parto me avisó de que la epidural, o ahora o nunca (dije que "ahora", por si alguien se lo pregunta). Se hicieron un tanto los longuis (unas horitas de nada, que ya he dicho que son un poco hippies, mira, que te tenemos que hacer un análisis, mira, que hay que esperar a los resultados, blabla) pero al final me la pusieron. Venía con un dosificador, para ajustar la dosis al dolor que estaba sintiendo en cada momento. Cuando ya había dilatado lo suficiente no me dejaron apretar más el botoncito para subir la dosis (no sé muy bien por qué, supongo que porque no daba tiempo ya a que hiciera efecto) y la matrona me dijo que me tumbase de lado en la cama. Así pasé las primeras contracciones de la fase de expulsión y he de decir que se empuja fenomenal. Durante todo el tiempo la matrona estuvo dándome masajes en el periné para que no hubiera desgarro (y no lo hubo). Como el nene no terminaba de salir del todo (tenía el cordón enrollado y eso le tiraba desde dentro un poquito), la matrona llamó a la médico que me ayudó empujando la tripa por arriba durante dos contracciones. Para esto, claro, tuve que ponerme boca arriba y no me gustó nada. Mucho mejor de lado. Sin duda. En mi caso, por lo menos. Pero bueno, no había más remedio, contracción, contracción, niño fuera :D  

Otra de las cosas que me gustó (una tontería, pero bueno) fue que no había un foco de luz halógena apuntando inclemente, sino un par de lámparas encendidas en diferentes puntos de la habitación (eran las 10 de la noche, así que no entraba luz por la ventana ya). Por alguna razón me parecía más lógico y agradable estar así (no lo decidí yo lo de no dar más luz, lo decidió la matrona quien argumentó que el niño sale de un lugar oscuro y no le apetece tener un foco en la cara en el primer minuto de vida). Lo cual me parece de lo más lógico.

Durante todo el parto estás con la matrona (o con las matronas, si hay cambio de turno). En mi caso hubo que llamar al médico para "ayudarme" a empujar, pero si no hubiera sido necesario, el médico habría venido sólo al nacer el niño si hubiera hecho falta. Yo creo que conmigo sólo estuvo la ginecóloga, no hubo pediatra, que yo recuerde.



Al minuto de nacer, la matrona hizo las comprobaciones necesarias (supongo) muy rápido y, sin lavar, casi inmediatamente me pusieron el niño al pecho, piel con piel, una sensación maravillosa. Tan pequeñito, tan tierno...  Y eso que con casi 3.8 kg y 54 cm muy pequeñito no era. Igual da. Nos dejaron solos a los tres una media hora. He de decir que desde que llegamos al hospital estuve con mi marido en la habitación (excepto cuando vino la anestesista a poner la epidural). Al cabo de la media hora volvió la matrona para el alumbramiento de la placenta y cogió al nene un momentito para lavarlo un poco, pesarlo y medirlo.

En España creo que hacen muchas más comprobaciones en el momento del nacimiento, ¿puede ser?

Cuando ya estaba lista para volver a la habitación nos dieron la buena noticia de que mi marido se podía quedar a dormir. Habíamos pedido una habitación familiar para estar solos los tres. Es básicamente una habitación normal, pero en la segunda cama en vez de haber otra mamá, dormía él. Esto no lo cubre la seguridad social, claro, lo pagas aparte (le daban de comer también, pensión completa). Estuvo dos días, al tercero tuvo que marcharse porque necesitaban la cama para otra mamá. El niño estaba siempre conmigo, en una cunita de madera monísima que tenía una parte que se podía bajar para pegarla bien a la cama. 

¿Diferencias con España en la estancia hospitalaria post-parto? En general los hospitales son un poco distintos (los alemanes reciben pocas visitas y nunca ningún acompañante se queda a dormir en un sillón). El médico venía por las mañanas, las enfermeras y matronas pasaban a cada rato (o cuando llamabas) para ver qué tal ibas, para ayudarte con el pecho todo el tiempo que hiciera falta, por ejemplo. Y visitas de una "especialista en lactancia" también tuvimos. Por la noche las enfermeras venían y se llevaban un momentito al niño para lavarlo, pesarlo, medirle la temperatura, etc. Podías ir con ellas si estabas despierta. 

Ah, una gran diferencia: la comida, jeje. En un principio te alegras mucho porque puedes elegir entre varios menús y siempre hay algo que te gusta. Pero en el fondo era un horror, no por la comida en sí, que estaba buena, sino porque el desayuno (fantástico) era a las 7, la comida (razonablemente buena) a las 11:30 y la cena (consistente en dos rebanadas de pan y un par de lonchas de queso) la traían a las 5:30 y luego muérete de hambre hasta el día siguiente (o ataca la remesa de jamón ibérico que te han traído de España y que, después de 9 meses sin probarlo, te sabe a gloria bendita).

Los niños molestan: vecinos que destrozan un parque infantil.

martes, 13 de mayo de 2014


Pues hoy me levantaba feliz. Era de esos días en que todo va bien en tu vida, pinta bien la jornada, queda solo un día solo para coger un día de fiesta... y llegas al trabajo y te calientan.

Os voy a explicar: uno de mis compañeros de trabajo es papá de una niña de 2 años, nació solo unos días antes de Mollete. Va a una escuela infantil pública de su barrio, Moratalaz, en Madrid. Esta escuela tiene un espacio que no tenían habilitado para nada en particular y que no está vallado para separarlo de la vía pública. Los padres y la escuela pensaron que sería buena idea habilitarlo con mobiliario infantil de recreo para que los niños pudieran disfrutar de ello durante todo el día.


La idea fue acogida con entusiasmo por todos salvo por algunos vecinos de la zona, alegando que si se hacía esto, esta área sería usada para botellón. Que digo yo: ¿de verdad creen que la gente que va a hacer botellón busca exclusivamente un parque de niños? ¿De verdad creen que no les vale cualquier sitio para plantarse a beber? Es lo que tiene el botellón: es barato y lo puedes hacer en cualquier lado. Da igual si está habilitado para niños o no: si quieren hacer allí un botellón, lo harán igual. Así que ayer por la mañana hubo descusión con los vecinos respecto a esto. No sé cuáles serán las motivaciones reales de estas personas, pero desde luego esos argumentos que daban caían por su propio peso. ¿No será que no quieren escuchar durante todo el día las risas y juegos de los niños? ¿Tal vez les moleste, no vaya a ser que pongan una pizca de alegría en sus amargadas existencias?


Además es un espacio de la escuela del que ellos dispondrán como crean más conveniente y santas pascuas. No hay más que hablar. No van a hacer nada perjudicial para la zona, que no estamos hablando de un vertedero de basura, por favor.

El caso es que ayer por la tarde varios padres empezaron a trabajar para habilitar la zona. Mi compañero hizo un carro en el que los peques pudieran subirse. Otros padres hacían otras cosas. Después de una tarde invertida de la mejor manera posible (¿qué hay mejor que colaborar con que un niño sea feliz?) se fueron a casa a descansar. No sé si esta mañana la habrán empezado tan contentos como yo; lo que sí sé es que al llegar a la escuela el panorama que han visto no les ha gustado nada: los vecinos habían destruido por la noche lo que ellos, con tanta ilusión, había levantado por la tarde.

¿Qué clase de individuos son estos? ¿No se respeta ni siquiera a los niños? ¿No quieren que nadie les pertuber su paz, pero ellos juegan con las ilusiones de los demás?


Espero de verdad que la voluntad de estos padres no decaiga y que consigan habilitar ese parque. No se puede permitir que este tipo de gentuza se salga con la suya.

Cuidemos a los niños. Hagamos que sean felices para formar adultos alegres y comprometidos con la vida y las personas, porque eso es lo que hará que este mundo vaya algo mejor.


La vuelta al mundo en 80 partos: El embarazo y el parto en Nueva Zelanda

lunes, 12 de mayo de 2014

Varias amigas mías se han ido a vivir fuera de España, desde a sitios más cercanos como Alemania a sitios más lejanos, como Nueva Zelanda. Y resulta que se han ido quedando embarazadas. Esto me ha permitido conocer cómo entienden el embarazo y el parto en otros países y desde luego me he llevado sorpresas muy gratas, aunque bueno, es verdad que con otras me he quedado un poco ojiplática.

Una de mis mejores amigas, que vive en Nueva Zelanda, ha accedido a compartir con todos nosotros su experiencia. Sí, Nueva Zelanda, nuestras antípodas. Las antípodas de Madrid caen muy cerca de donde ella vive (si queréis ver cuáles son vuestras antípodas consultad esta web, que está muy chula). Desde luego yo me quedo con la sensación de que allí se respetan sobre manera tanto el embarazo como el parto. Me alegro de que haya podido elegir entre tantas opciones para poder tener el parto deseado y sabiendo siempre que ahí está el médico en caso de necesidad. Os invito a leerlo, merece la pena.

Además mi amiga nos recomienda leer este enlace en el que Mayim Bialik (actriz y doctora en neurociencia) da su opinión sobre la crianza, pues cree que es un magnífico resumen de cómo lo entienden en Nueva Zelanda


Lo primero a tener en cuenta es cómo funciona el sistema sanitario en Nueva Zelanda. Básicamente, todo va a través del médico de cabecera, que te refiere a un especialista en caso necesario, aunque hacen todo lo posible por evitar referirte a un especialista, pues las listas de espera son bien largas. Posiblemente no por la gran cantidad de población (4 millones en todo el país) sino más bien por la baja cantidad de médicos para atender a cada paciente.


En cualquier caso, mi experiencia es que los médicos aquí dejan mucho que desear. Parecen sólo atender bien las cosas básicas. Para lo complicado, o se dan por vencidos muy pronto, diciendo al paciente que no saben lo que tienen y allí te quedas (cosa que le ha sucedido a más de un conocido mío, una de ellas tardó meses en descubrir, por su cuenta, que era celiaca, ¡y da miedo pensar que tras tantas pruebas no supieron identificar el problema!) o se obsesionan con las enfermedades más raras de la historia. Al padre de una amiga, con problemas de corazón, no le han identificado la causa ¡y le han dicho que simplemente es viejo!, ¡ahí queda eso! No parece haber término medio. Lo curioso es que un médico de fuera lo tiene muy difícil para ejercer aquí, pues el examen que deben pasar es, al parecer, tremendamente difícil, y más de un médico de fuera ha tenido que volverse a su país tras fracasar en pasar dicho examen.

Así que dada la situación, uno podría pensar que con las embarazadas es más o menos lo mismo. Nada más allá de la realidad. Yo me he sorprendido muy gratamente en este sentido. Es un país muy amigo de los niños, y de alguna forma esto se nota en la forma en que tratan a las embarazadas y a los bebés.

Cuando te quedas embarazada, tienes básicamente dos opciones de seguimiento:
  • Seguimiento de un médico obstetra durante todo el embarazo, que te ve una vez al mes, prescribe todas las pruebas y es el que te atenderá en el parto. Esto cuesta unos 2000€ al cambio por todo el seguimiento, incluido el parto.
  • Seguimiento de una matrona durante todo el embarazo, que te ve una vez al mes, prescribe todas las pruebas y es la que te atenderá en el parto. Esta opción es gratuita.
En ambos casos, cualquier cosa relacionada con el embarazo (análisis de sangre, visitas al médico de cabecera, visitas a la matrona, y la mayoría de las ecografías, además de la estancia en el hospital, de máximo 3 días en un parto sin cesárea y hasta 5 en una cesárea) es totalmente gratis. Y en ambos casos dejas de ver al médico de cabecera durante el embarazo, salvo que lo necesites por algo que no pueda resolver el obstetra o la matrona.

Decidí coger la segunda opción, tratando de informarme de una buena matrona. Tuve la suerte de dar con una mujer asombrosa, con la que me he entendido de maravilla y que se ha convertido en casi una amiga. Es maravilloso pensar que durante todo tu embarazo ves a este persona, que te acaba conociendo, sabiendo cuáles son tus preferencias y que actuará de tu abogado-defensor durante el parto, pues sabe bien lo que quieres y lo que no.

Y es que las cosas en Nueva Zelanda son muy abiertas: hace unos años crearon este sistema de matronas y decidieron dar el poder de decisión a la madre y a la matrona. Y menuda maravilla es eso! Básicamente, puedes elegirlo todo: qué tests de embarazo hacerte, cómo quieres que sea el parto, los tests que hacerle al bebé cuando nazca…

Me sorprendió especialmente la libertad de elegir lo que quieres en el parto: puedes elegir dar a luz en casa o en el hospital. Si eliges el hospital, si todo va bien estarás en la sala de parto sólo con tu matrona y con quien quieres que esté contigo (familiares, amigos, etc.) pero sin ver a un médico. Si algo va mal, o necesitas epidural, o cesárea, etc., entonces te atenderá en médico obstetra que esté en el hospital en ese momento. Vamos, que los médicos están a mano, pero sólo si la matrona o las circunstancias lo requieren. Si no, la matrona es más que suficiente. Lo que hace tonto el pagar por que te atienda un médico. Sí, te ve una vez al mes durante el embarazo y luego aparece cuando esté el niño coronando, pero mientras tanto estás con las matronas del hospital, a las que no conoces (vamos, como en España). Si pides ir con matrona, la ventaja es que te atiende alguien a quien conoces y que vendrá el médico si hace falta. Si no, no aparecen. Otra cosa preciosa es que las matronas van escribiendo un librito con todo de lo que habláis en vuestras visitas, y otro sobre el parto., lo que va pasando a cada hora, etc. Al terminar de verte (a las 4-6 semanas de nacer el bebé) te dan una copia de ese librito, ¡que es un recuerdo precioso para toda la vida!


En cuanto a cómo dar a luz, puedes elegir también si quieres que sea tumbada en la cama, en la postura que te dé la gana, en el agua, etc. suelen tener bolas suizas en el hospital también, si las quieres. Si eliges que sea en el agua, puedes usar la bañera que las salas de parto tienen (tipo jacuzzi en general) o las matronas suelen tener piscinas hinchables que traen consigo. Para dar a luz en casa, también puedes alquilar una piscina, o que la matrona traiga la suya.

Cosas curiosas y bien distintas a Europa:
  • Aquí son muy propensos a recomendarte dar a luz ayudándote de la gravedad. Me han explicado en varias ocasiones cómo dar a luz tumbada es la peor postura tanto para la madre como para el bebé, que tiene que hacer el doble de esfuerzo para pasar la pelvis y doblar delante de la rabadilla, y cómo ésta se puede mover y dejar espacio para el bebé si estás de pie o agachada o en cualquier postura salvo tumbada. Saber esto me puso de muy mal humor, sabiendo cómo en Europa (estoy familiarizada con los sistemas en España, Suiza, Italia y Alemania) básicamente te tumban en la cama y a empujar, poniéndote en la peor postura y sufriendo, y claro, luego te ofrecen la epidural para que no grites! ¿Por qué no ofrecen más opciones, me pregunto? Así que aquí recomiendan sobre todo estar agachada (en cuclillas), que es la postura que adoptaban las mujeres del antiguo Egipto. Tanta tecnología y hemos olvidado los conocimientos del pasado! De esta forma das mucho más espacio al bebé para salir. Y estar andando para ayudar con la gravedad se recomienda mucho también. La postura a cuatro patas también es poco dolorosa para la madre, y se recomienda también.

  • Son bastante reacios a utilizar cesárea, salvo en casos necesarios, hecho con el que estoy totalmente de acuerdo. Cuántas clínicas privadas españolas abusan de cesárea, dándote incluso cita para dar a luz meses antes de salir de cuentas!

  • También son bastante contrarios a utilizar paliativos para el dolor. Bueno, eso no está tan bien, pues es una decisión de la madre. Por supuesto, siempre lo puedes pedir tú, pero lo que no me gusta es que la matrona o el médico no te van a decir: “Si quieres epidural, ahora es el momento”. En general no lo dicen, y lo debes decidir tú, y puede que para cuando lo pidas ya se haya pasado el momento por ser demasiado tarde. Si estás segura de que quieres epidural, tienes que dejárselo muy claro a tu médico o matrona. Por supuesto, si al final te tienen que inducir el parto, es otro tema. Ahí ponen menos pegas a que pidas la epidural. No estoy segura de la razón. Creo que en parte es porque evitan cualquier tipo de intervención, primero por motivos económicos, pues el país no es muy rico, pero segundo por cómo son los neozelandeses: en un país tan lejos de todo acostumbrados a valerse por sí mismos, esta gente es muy sana y no abusan de medicamentos ni van mucho al médico. Hacen muchas cosas “a pelo”, que a un europeo puede no gustarle nada. Pero también puede abrirnos los ojos a otras formas de ver el embarazo y el parto, sin tanta intervención, inyección, cesáreas ni historias. Si coges a una buena matrona, ésta puede ayudarte a que tengas un buen parto sin necesidad de médicos, paliativos para el dolor, inducción, etc. Hacerlo lo más natural posible y tratar de ayudar a que no sea muy doloroso. Y además, la filosofía aquí es que, una vez tienen una intervención médica durante el parto, van todas seguidas: inducción indicaría necesidad de epidural, no puedes dar a luz en el agua…

  • Tests durante el embarazo: todo es absolutamente voluntario: todas las ecografías, pruebas, análisis de sangre, etc. Te dan la información para que tú tomes la decisión de si quieres hacerlo o no. Afirman que las ecografías son invasivas, y que la mujer tiene derecho a no querer hacerlas, por ejemplo, y ésa es una idea nueva en Europa. Esto tiene grandes desventajas también, pues a menudo no sabes bien cuán importante puede ser una prueba, ¡y te toca informarte por otro lado, preguntando en Europa, básicamente!

En resumen, mi experiencia durante el embarazo y el parto en Nueva Zelanda ha sido muy positiva y enriquecedora, y me ha hecho ver otras formas de ver las cosas, y, sobre todo, el descubrir que, al fin y al cabo, es un derecho de la mujer el decidir cómo desea tener un hijo, y nadie más debería intervenir en esa decisión.

Wellington, mayo 2014