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150 palabras: Una sonrisa para borrar los problemas... (gorro, colchón, sueños)

domingo, 15 de diciembre de 2013


Sofía sabía que a mamá muchas veces le gustaría meterse en la cama, hundida completamente en el colchón, y olvidarse de todo. Entregarse a los sueños que quisieran venir para poder abandonar por un momento todos los problemas.

Suponía que les pasaba a todos los mayores, que a veces se les amontonaban los disgustos y se les ponía una presión enorme en la cabeza, como un gorro, que no les dejaba casi ni sonreír. En ocasiones eran los propios adultos los que magnificaban sin querer esos contratiempos, que desde fueran no parecían tan graves, o por lo menos parecían tener solución.

Pero Sofía intuía que esa sensación debía de ser difícil de controlar, así que fue hacia mamá y le dio un besito tierno que logró que mamá sonriera y se olvidara de los problemas. Para ella Sofía era la alegría por la que compensaba pasar por lo que fuera.



La maternidad de la A a la Z: G de Gracias

jueves, 5 de diciembre de 2013

Querido papá:

no hablamos mucho. Quizá desde que murió mamá hablamos más. Los dos hemos conseguido abrirnos algo. Puede ser porque nos hayamos dado cuenta de que solo nos tenemos el uno al otro y nos queremos. A los dos nos cuesta mucho expresar lo que sentimos y me da mucha rabia, porque me encantaría sentarme a decirte un millón de cosas bonitas, de lo orgullosa que estoy de ser tu hija, y otras tantas veces yo necesitaría un achuchón y un "no va a pasar nada".

Yo solo sé que te quiero con locura, con todo el alma. Y que el día que me faltes mi corazón recibirá otra puñalada más. Y ya se va a quedar muy maltrecho, aunque tendrá que recomponerse porque está Sofía.

¿Sabes? Recuerdo muchas cosas de cuando era pequeña, de los ratos que pasábamos juntos. Yo sé que tienes una espinita clavada de que trabajaste mucho y nos dedicaste poco tiempo. Yo te quiero decir que no lo siento así y te quiero dar las gracias por ese sacrificio y decirte que aunque no te lo creas tengo muchos momentos felices contigo que me sacan una sonrisa, y que nunca nunca me sentí descuidada.

Me encanta recordar los viajes en metro al Museo del Ferrocarril, cómo iba mirando fíjamente por la ventanilla el túnel negro para que no se me pasara la estación fantasma. Vamos, que para mí se ha llamado así hasta hace unos pocos años, nada de estación de Chamberí. Y cuando monte en el metro con Sofía seguirá siendo la estación fantasma.


¿Y qué me dices de los panqueques con miel? Las tardes que nos metíamos en la cocina para hacerlos eran un fiesta. A mí me parecían una obra de arte, que mi papi hacía una cocina de lo más original. Y aunque al principio no me gustaba la miel, poco a poco me fueron entusiasmando. ¿Por qué no los hacemos de nuevo algún día, papá?

Uno de los momentos más felices del año era cuando llegaba el puente de diciembre y poníamos el belén. Necesitábamos varios días por delante porque hacíamos las montañas de escayola y había que dejar que secara. Yo lo llevaba un poco mal los primeros años, porque lo que me gustaba era colocar los muñequitos y las casas, pero a medida que crecía disfrutaba mucho más de la parte primera: del corcho blanco, el tinte y la escayola. De colocar el musgo estratégicamente, hacer cuevas y echar el serrín. Construir casas propias y crear un pueblo "con profundidad"... han sido momentos magníficos.

De vez en cuando hacíamos velas, ¿recuerdas? Hubo una época en que parecíamos una fábrica. Menos mal que a mamá le gustaban mucho, porque si no habría tirado por la ventana toda nuestra producción.

Y lo mayor que me sentí el día que me trajiste tu mecano y me enseñaste a usarlo, porque pensaba que eso era de niños mayores. ¡Qué subidón de autoestima! Aún tengo colgado en el techo de mi cuarto el avión que hicimos juntos. Como el de El principito, ¿verdad? Esa es otra, recordaré siempre las láminas preciosas con frases del libro, que pusiste en las paredes de mi cuarto. Aunque aún era pequeña para comprenderlo de verdad me encantaban los dibujos. Y fui familiarizándome con los protagonistas de tu historia preferida, esa de la que coleccionas prácticamente todo.

Y a pesar de que no lo recuerde sé que cuando era muy pequeña mamá se tuvo que ir 3 meses a Alemania y que tú me cuidaste mucho. Ahora sé que no te dejaba dormir la siesta porque te abría los ojos, así que no puedo quejarme cuando Sofía no me la deja dormir a mí.


Cada cosa que he aprendido y he experimentado contigo voy a querer hacerla con ella porque forma parte de lo que creo que todo padre debe hacer con sus hijos. Y ojalá sea la mitad de buena como madre como tú lo has sido como padre. Que sepa inculcarle valores y conocimientos. Que deje huella en ella como la que tú estás dejando en mí cada día. Que muchas veces te doy mucho la lata para que te cuides, pero es por puro egoísmo, porque me gusta verte bien y quiero poder disfrutar de muchísimos momentos contigo.

En definitiva, papi, que muchísimas gracias por cada momento. Que te quiero muchísimo, para siempre.


Gorro de Navidad tejido en punto.

martes, 3 de diciembre de 2013

El año pasado, cuando Mollete era aún un bebé que dormía muchas horas, tuve bastante tiempo para poder dedicarme al ganchillo, costura y manualidades varias. Una de las cosas que hice fue un gorro de Navidad para ella.

Me encanta hacer gorros, no sé porqué. Supongo que porque me gusta llevarlos...

Y un día tuve una visión: un gorro verde, a modo de abeto, lleno de adornos simulando bolas y adornos del árbol. En realidad es una cosa muy simple, pero me hizo mucha gracia cómo quedó.

Decidí tejerlo a punto y anduve buscando patrones de gorros de niño por la red hasta que encontré uno que me convenció. Más que nada por saber cuánto ir disminuyendo, pero las que sois un poco amañadas en este tema lo mismo lo sabéis ir haciendo a ojo. Yo reconozco que a ojo calculo las cosas fatal y necesito un patrón. Aquí podéis encontrar algunas nociones de tamaños según edades, pero os copio la tabla de Mimitos a crochet para que lo tengáis más a mano.

Tabla de Mimitos a crochet

Aunque los gorros de esta web estén hechos a ganchillo el tamaño final del gorro es el mismo. Otros, en lugar de ir disminuyen puntos, simplemente fruncen el final del gorro, como este modelo.

Imagen tomada de Oh Mother Mine

Podéis hacerlo de la manera que os resulte más sencilla.

De cómo lo hice yo cabe destacar que las primeras vueltas son combinando unos cuantos puntos al derecho seguidos del mismo número de puntos al revés, para lograr un efecto elástico que haga que el gorro se ajuste bien a la cabeza del niño. Una vez hecho ese borde trabajé todos los puntos del derecho. Juraría que el patrón que seguí fue este, pero haciendo puntos del derecho en la parte superior del gorro, en vez de alternar .

Cuando acabé de tejer el gorro le cosí unos cuantos botones de colorines a modo de bolas, y en lo alto, en vez de llevar un pompón, el gorro iba coronado por una estrella de Navidad. Y el resultado es este:


Como veis es algo muy sencillo pero divertido para las fechas que ahora se aproximan.

150 palabras: La cueva de luciérnagas (camello, luciérnaga brillante)

domingo, 1 de diciembre de 2013

La barca avanzaba muy despacio en el agua oscura. Todo el mundo a bordo se mantenía en silencio. Solo se oían las gotas que caían del techo de la cueva, que además estaba cubierto por muchas luciérnagas. Era como estar bajo la noche estrellada a pesar de estar dentro de una cueva.

Aunque Sofía estaba abrigada por su polar color camello, el frío le llegaba hasta los huesos. La luciérnaga maestra, la más brillante de todas, les enseñaba el camino hacia las Cataratas de la Salud, que eran famosas por verter agua de colores. ¡Qué ganas tenía de verlas! ¿Sería por arte de magia o una maravillosa excepción de la naturaleza?

Al llegar al final del túnel pudo comprobar que las leyendas eran ciertas: el agua bailaba chisporroteando en colores. Sofía cogió un poco en un bote y seguía cambiando de color. ¡Se lo enseñaría a sus amigos de Madrid!

Cueva de luciérnagas de Waitomo (Nueva Zelanda)
Imagen tomada de canalviajes.com

Regalos de Navidad

viernes, 29 de noviembre de 2013

Bueno, queda un mes para la Navidad. Yo soy de Reyes Magos, qué queréis que os diga... así que tengo algo más de 1 mes para comprar los regalillos. Siempre me propongo hacer las compras con tiempo, supongo que como todos, ¿no? ¿Y alguien lo consigue? Supongo que sí, que algunas sois la mar de organizadillas, pero lo que soy yo... ¡¡¡Completo desastre!!!

En los últimos años me he aficionado a comprar por internet, porque siempre me falta tiempo para dar una vuelta tranquilamente por las tiendas para buscar el regalo perfecto. Y también porque encuentro cosas que pateando las calles son más difíciles de encontrar. Y es que en mi familia no nos ponemos las cosas fáciles, la verdad. Para mi padre suele caer el libro de El Principito en algún idioma que no sea español, y dado que los más comunes los tiene ya todos (tiene casi 150 ediciones diferentes), y muchos de los idiomas más raros también, el conseguir un ejemplar que le valga se torna casi imposible, por lo menos en las librerías que tenemos en Madrid. Comprando por internet la cosa ya cambia.

Bueno, pues he empezado ya la labor de buscar ese regalo que este año sí le dejará boquiabierto a mí santo (vamos, que eso no suele pasar). Y hay que ponerse las pilas, porque hay que contar con que se tarda un tiempo en recibir el paquete.

Y bueno, en estos paseos virtuales he visto alguna cosilla útil que a la vez me ha parecido original, alguna que me gustaría tener, y otras que no sé a quién le gustaría tener, pero que me han hecho gracia. Venga, ahí va una muestra.

Vamos a empezar por los adultos.

Para los amantes/frikis de la fotografía, entre los que me incluyo (¿alguien quiere tomar nota?) he encontrado un par de cosas muy majas. La primera es un objetivo de enfoque selectivo, adaptable a cámaras Canon o Nikon. El objetivo se mueve con un fuelle de modo que puedes jugar con el enfoque, enfocando unas zonas de la imagen y distorsionando otras. Sí, ya sé que esto se puede hacer con el Photoshop y mil programas de retoque fotográfico, pero a mí me ha gustado, qué quieres que te diga. Lo he encontrado en Curiosite, aquí.


La segunda ya la conocía y de hecho se la regalé hace un par de años a mi mejor amiga por su cumple. Es un ojo de pez para IPhone. ¿Que qué es un ojo de pez? Pues un objetivo que tiene un ángulo de visión muy grande, de unos 160º-200º. Con él se obtienen imágenes de este tipo:

Imagen tomada de http://www.mobilefun.es
El aparatito en cuestión es este:


Y también es de Curiosite; podéis verlo aquí.

Dejando al margen el mundo de la fotografía, y ahora que está poniéndose de moda el uso de la bicicleta (para cuidar el planeta y para cuidarse uno mismo), ¿qué os parecen estos intermitentes para bicicletas? A mí me parece muy útil, porque ayuda a que te vean, a la vez que puedes indicar tu maniobra, lo que facilita la circulación y protege tus movimientos. Una vez más lo encontré en Curiosite, aquí.


Para frikis, este regalo puede ser hasta práctico: ¡un albornoz de Chewbacca! Es de todo menos sexy, pero tiene su gracia y seguro que sus seguidores.


Y para todos esos hombres que llevaban una vida despreocupada y feliz y que van a convertirse en papás responsables ¿qué tale este abrebotellas? Les ayudaremos a que esta transición que se avecina sea mucho más leve, ¿no créeis?


Hoy en día no somos nada sin nuestros smartphones, ¿no? (lamentablemente...) Y en invierno, cuando el frío aprieta, es un rollazo estar sacando la mano del guante para contestar una llamada o responder al whatsapp, ¿cierto? Los guantes táctiles nos ayudarán a solventar este problema. No es que haya mucha variedad, pero algo hay. Para empezar ya podemos elegir entre piel o tela:


Para mujer me gustan más estos, la verdad:

En OBNI (objetos bonitos no identificados) hay estos días descuentos en fundas para tablets, pasaportes y esas cosas. A mí este tipo de regalo me gusta, porque creo que son prácticos, y desde luego a mí me cuesta mucho ir a comprármelos, así que agradezco que alguien se anime a ello. Reconozco que es que yo soy una adicta a esta tienda... mal mal mal... :D

Mirad algunas de las fundas que os comento:


Otra de mis debilidades: el té. Y por eso me rechifla todo lo que tenga que ver con su preparación, y esta taza que venden en Regalador me ha parecido ideal: la pones de un lado y se hace el té. La inclinas hacia el otro y puedes beber dejando ya los posos fuera.


Y yo reconozco que me encantan estos paraguas burbuja. No tenía ni idea de que son muy fashion (parece ser) y que todas las famosas lo llevan... a mí me gustaban porque bajan bastante y me dan sensación de recogidos. Tenemos tamaño mamá y tamaño niña, para ir conjuntadas.


Pensando en los peques de la casa, me ha encantado esta casa de cartón, en la misma tienda de antes, Curiosite. A mí de pequeña me encantaba aquello detener un cubículo que simulara mi casita y liarla parda dentro de ella. Y qué mejor que una casa de cartón que puedes decorar a tu gusto.

Además de esta de Curiosite he encontrado esta otra de Lidl, más económica.



Me chifla también esta puerta de la casita del Ratoncito Pérez. Vale, no es un regalo muy práctico, pero si aparece de pronto en la habitación de los peque ¿no les va a hacer mucha ilusión? Lo mismo es solo a mí, no sé...

Y voy a acabar ya, que esto se hace interminable. A mí me encantan los paquetes que preparan en Lush, la tienda de cosmética. Todos los productos están hechos con materiales frescos y la mayoría de ellos carecen de productos "sospechosos de ser nocivos" como los parabenos y los ftalatos. Muchos quizás nunca te los comprarías, pero si te los regalan tienen su gracias. Hay para todos los bolsillos, desde los 3€ a los 60€.


Espero haberos aportado alguna idea. Si no para vuestros conocidos sí por si me tenéis que regalar algo, jajaja.

La maternidad de la A a la Z: H de huir

jueves, 28 de noviembre de 2013


Hay que ser fiel a los principios. Todo el mundo tiene derecho a cambiar de opinión, porque crecemos como personas, maduramos y conocemos cosas nuevas. Pero eso no es lo mismo que cambiarse la chaqueta cuando vemos algo que no nos conviene o no es como esperábamos. Es una de las ideas que defiendo en mi vida y que quiero inculcarles a mis hijos: que hay que ser fiel a uno mismo y a sus pensamientos, defenderlos con uñas y dientes y saber hacerles frente a ellos y a sus consecuencias cuando llega el momento.

Fue difícil enfrentarse al aborto. No quiero seguir dándole vueltas al asunto porque os vais a hartar, pero quiero pararme a reflexionar sobre la riada de pensamientos y sentimientos que se desencadenaron esos días y que tuve que colocar para seguir adelante con mi vida. Y es que en ese momento quise huir de lo que yo siempre había pensado y defendido. Huir para seguir caminando por mi vida sufriendo lo menos posible.

Ya he comentado muchas veces que aunque sólo tuviera 2 meses de gestación, para mí Garbancito ya era mi hijo. Le quería y hacía planes con él. Le imaginaba en mis brazos el día de su nacimiento, me fijaba en su color de piel y en sus movimientos torpones de recién nacido. Oía su llanto, me gustaban sus ojitos cerrados y sentía su calor en mi cuerpo. Pero de pronto, cuando me dijeron que su corazón no latía, tuve que buscarme las herramientas para enfrentarme a su pérdida. Y ¿sabéis qué? Que por un momento mi mente quería escudarse en que sólo era un feto, no una persona. No quiero juzgar en absoluto a los que piensan así, no se trata de eso. Sólo quiero pararme a entender qué le pasó a mi cabeza para querer huir del pensamiento que siempre había defendido y que es que para mí, desde el momento de la concepción, estamos hablando de una persona. Se lo dije a mi marido al salir del hospital; que estaba confundida porque no sabía cómo me debía sentir respecto al bebé. Qué sentir por él. Creo que estaba buscando inconscientemente huir del dolor negando la realidad y lo que para mí hasta ese momento era un hecho indiscutible. Pero no es excusa y me avergüenzo de haber pensado así. Y le pido perdón a mi niño.

Y me costó. Tenía miedo. Tuve que pelear conmigo misma para hacerme entender que siempre he sido fiel a mis ideales. Que siempre he defendido apechugar con sus consecuencias, fueran las que fueran, y que no podía comportarme así sólo por no querer pasar un mal rato. Al final con el tiempo y más serena en casa, mi cabeza se centró de nuevo, y volví a ser yo misma y no la mujer asustada que no quería enfrentarse a la pérdida de un bebé tan querido. Reasumí mis ideas, las acepté y lidié con las consecuencias que acarreaban en un momento como ese. Y creo que ha sido la mejor decisión que he podido tomar, no sólo por ser coherente conmigo misma, algo que creo que es fundamental, sino porque me ha ayudado a superar este bache. Claro que llorado y he sufrido. Mucho. Pero lo he superado yendo por el camino que es fiel a mí misma y respetando a Garbancito. He ido por el único camino que en el futuro me va a dar la paz y la serenidad de haber hecho las cosas correctamente.

Funda de fieltro para el cuaderno sanitario

miércoles, 27 de noviembre de 2013


Ya lo he comentado en otras ocasiones, pero cuando Mollete era un bebé era cuando más tiempo tenía para hacer manualidades. Ahora estoy deseando sacar tiempo para hacer adornos de tela para el árbol de Navidad, y me temo que, una vez más, no llegaré a tiempo...

Supongo que en todas las Comunidades será más o menos igual, pero en Madrid al nacer el niño te dan un cuaderno sanitario donde va a quedar reflejada la historia del niño: vacunas, revisiones, etc. Muy útil, pero la encuadernación no es que sea un maravilla. Desde luego no está pensado para que dure hasta los 14 años... así que decidí hacerle una funda de fieltro, que es muy fácil y ya queda bien protegido.


En primer lugar cogí un buen cacho de fieltro (los colores a gusto del consumidor, claro está), suficientemente largo para cubrir los lomos del cuaderno por fuera y un trozo bastante grande por dentro, de modo que lo proteja pero que sirva también para sujetarlo. Yo los pegué con un pegamento especial para fieltro y lo cierto es que a día de hoy no se ha soltado ni una miaja y ya tiene 1 año la funda. Con esto ya tenemos la base de la funda. y ahora solo queda completarlo a gusto de cada uno.


Yo le puse unos bolsillitos interiores para poder meter la tarjeta sanitaria cuando voy a la consulta o algún papel con anotaciones que pueda llevar yo o que me den en la consulta. Las recetas, que son más grandes, las puedo meter entre la solapa interior y el mismo cuaderno.



Quise alegrar la portada poniéndole algo. Me pudo la física que llevo dentro y el frikismo de mi profesión, que aunque me queje tantas veces, ¡me encanta! Así que qué mejor que un volcán para ilustrar la parte delantera. Y el nombre de la peque. Primero hice un esbozo en papel:


Y luego las letras las hice en fieltro y las cubrí con telas de diferentes motivos. Las pegué con un pegamento en teoría apropiado para ello, pero cometí error de novata, porque con el paso del tiempo se han ido deshilachando... pero bueno, de todo se aprende.


Así que en el segundo cuaderno que hice, para mi ahijada, las letras las hice con fieltro. Supongo que así aguantarán mucho más tiempo. Además la figura del gato estaba más elaborada, con mucho más detalles, algunos de ellos incluso bordados.


Para ambos había pensado en rematar los bordes del cuaderno con algún tipo de puntada, pero no termina de convencerme, y como no tengo mucho tiempo y el pegamento está aguantando estupendamente, pues no me lanzo a hacerlo. Pero seguro que quedaría también bien.

150 palabras: Preparando la Navidad (frío, peluche, mariposa)

domingo, 24 de noviembre de 2013

¡Madre que frío hace! Ya no hay flores, no se ve ni una sola mariposa, y el viento corta la cara.

El peluche favorito de Sofía no quiere ponerse el abrigo para salir a la calle. "¡Venga, amigo oso!", le dice Sofía. "Tenemos que salir a recoger piñas para hacer la corona de Adviento, que empieza la semana que viene. Ya tenemos las cuatro velas rojas y el plato grande, pero sin las piñas nunca la acabaremos."

La abuela Consuelo siempre hacía una corona y mamá quiere mantener la tradición. El primer domingo se enciende un rato una vela. El segundo, esa y otra más... así hasta el cuarto domingo. Y sin darte cuenta ¡ya ellegó la Navidad!

Aunque para acabar la corona Sofía necesita que el oso le acompañe a la calle, y se le ve tan a gusto en casa con las pantuflas puestas... ¡Pues menuda ayuda tiene!



Violencia de género psicológica. ¡Yo condeno!

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Creo que cuando se habla de violencia de género a muchos les viene a la mente la imagen de un hombre levantádole la mano a una mujer, es decir, episodios de violencia física, llegando incluso a causar la muerte de la persona agredida.

Pero quiero que no olvidemos el otro tipo de violencia, la psicológica, que muchas veces pasa desapercibida. La que a muchas mujeres les cuesta aceptar que la están sufriendo porque el otro aún no les ha puesto la mano encima. La que quizá no salga tanto en las noticias porque se lleva de una manera más silenciosa. Pero que es tan importante combatir como la violencia física, precisamente para evitar llegar a ella, ya que podemos considerarla como el primer peldaño en la escalera de violencia. Mayoritariamente es padecida por mujeres, aunque hay casos de hombres en esta misma situación.

Y aunque es la más discreta, si nos vamos a ver cifras resulta que esta violencia emocional es el tipo de violencia de género más común. Mac Allister (2000) define esta violencia como cualquier conducta física o verbal, activa o pasiva, que atente contra la integridad emocional de la víctima, en un proceso continuo y sistemático, a fin de producir en ella intimidación, desvalorización, sentimientos de culpa o sufrimiento.

¿Habéis leído bien? Sentimientos de culpa, desvalorización... no solo estamos hablando de insultos fuertes o amenazas físicas. Muchas veces son frases sutiles, disimuladas, que te van destruyendo poco a poco, anulándote. Pero como no hay violencia física, cuando desde fuera se quiere dar la señal de alarma, se nos tilda de exagerados, de desdibujar la realidad.

Ilustración de Fina la endorfina


Otras pautas que se pueden identificar en la violencia psicológica son el impedimento para ver a la familia o amigos, hacer creer a la víctima que sin el agresor no es nada, machacar su autoestima, querer convencerla de que todo lo que hace lo hace mal, ridiculizarla, despreciarla, no valorar su trabajo o menospreciarla delante de los hijos para dejarla en mal lugar.

Y menos mal que la cosa está cambiando, pero a menudo se oían (antes con más frecuencia) frases del tipo "a dónde va a ir ella sola sin un hombre que la ayude" o "aguanta, mujer, que no es bueno que estés sola". Y lo que es más duro, frases dichas por otras mujeres, que seguramente serían a su vez víctimas de este tipo de violencia. Pero no es raro encontrar aún hoy chicas jóvenes que están pasando por esto. Si bien he tenido la suerte de no conocer de primera persona casos de violencia física, sí he tenido el disgusto de ver a varias amigas pasar por el aro de la violencia psicológica. Hablar con ellas y, como os he dicho antes, estar hablando con una pared porque ellas no quieren verlo. Y te responden que eres una exagerada, que no es para tanto. Pero lo que es cierto es que sus vidas dieron un cambio espectacular, afortunadamente, cuando acabaron con esas relaciones (en algunos casos fueron ellos los que pusieron fin a estas relaciones después de haberlas usado como un trapo y haber encontrado una sustituta perfecta a la que comenzar a exprimir de nuevo).

Así que por favor, abrid los ojos, los oídos y todos los sentidos para que no os pase a vosotras y para ayudar a la que esté a vuestro lado a que reconozca que está viviendo una de estas situaciones. Este tipo de violencia silenciosa es el primer paso de la violencia de género y puede acabar en algo todavía más grave. Es el deber de la sociedad enfrentarnos a este problema, acabar con ello y dar cobijo y ayuda a todos los que lo padecen.




El próximo 25 de noviembre es el Día mundial contra la violencia de género. Desde los blogs El rincón de Mixka y Srta. Ruthenmeyer se ha promovido un movimiento para unirse a este día tan importante. Marea Fucsia en seguida ha mostrado su apoyo y en conjunto se van a realizar unas cuantas acciones para impulsar que un día tan importante no pase desapercibido:

Vídeo de condena en el que todas las personas que lo deseen pueden hacer su aportación. Cada vídeo tendrá una duración máxima de 20 segundos. El mensaje es claro: condena de la violencia. Es vuestra elección salir o no en el vídeo. Pueden ser unas letras, fotos o dibujos pero grabados en un vídeo. El vídeo ha de ser mudo. Con todas las grabaciones recibidas haremos un único vídeo que será difundido en redes sociales intentando que su repercusión sea importante.
Envíanos tu video a: yocondeno@gmail.com
Fecha límite de recepción: 25 de octubre.

• Si tienes blog, durante la semana del 18 al 25 de noviembre podrás escribir sobre el tema, dando tu punto de vista y aportando tu granito de arena a la causa. Posteriormente todos los post serán enlazados a Marea Fucsia, siguiendo las pautas habituales. (Enviar un correo electrónico con el link a mareafucsia@gmail.com)

• Durante esa semana, os animamos a que en vuestros avatares luzcáis el lazo morado como símbolo de condena.

Enfrentarse a un aborto espontáneo: consejos prácticos

lunes, 18 de noviembre de 2013

Esta entrada tiene un carácter meramente informativo, nada de morboso. La necesidad me surge porque en el momento de enfrentarme al aborto espontáneo me han ayudado las experiencias de amigas y conocidas, sobre todo del mundo 2.0, donde es más fácil llegar a más número de personas en el mismo tiempo. Antes de poder hablar con todas ellas busqué en internet acerca de los procedimientos médicos para la expulsión de todo lo que alberga el útero ya que tenía que decidir en 1h qué opción quería, y si bien del legrado pude encontrar sitios serios que me ayudaron, de las pastillas lo que encontré mayoritariamente fueron webs para la interrupción voluntaria del embarazo. Por un lado no me ofrecían ningún tipo de información certera acerca del proceso y sobre qué podía esperar de él, y para colmo me venía abajo viendo casos de mujeres que por decisión personal no querían seguir adelante con su embarazo cuando yo acababa de perder el bebé que tanto deseaba.

Muchos estaréis pensando que para resolver las dudas están los médicos, y estamos de acuerdo. Ante todo, preguntad, preguntad y por si acaso, volved a preguntar. No os quedéis con ninguna duda porque es una decisión importante la que vais a tomar. Pero puede ser que os pase como a mí: recibí respuesta a casi todas mis preguntas, menos para una que para mí era fundamental. Lo comentaré un poco más adelante. Primero quiero ir introduciendo el tema.

Voy a intentar presentar datos e información real, a parte de mi experiencia personal. Escribo esta entrada con el documento de información que me dieron en el hospital de La Paz, en Madrid, es decir, con datos médicos reales.

No voy a descubrir nada nuevo pero quiero recordar que el aborto espontáneo en el primer trimestre de gestación es una patología que afecta aproximadamente al 15% de embarazos que ya han sido diagnosticados, es decir, que hay también pérdidas antes de que la mujer sepa que está embarazada (la típica frase uy, se me ha retrasado la regla 12 días muchas veces es un embarazo que no ha cuajado), pero son eliminados naturalmente por el organismo. Por tanto estamos hablando de algo que es muy frecuente, aunque este hecho no lo haga menos doloroso. Si os pasa no os asustéis ni os torturéis pensando que algo va mal con vuestro cuerpo, porque no es así.

Quiero puntualizar que para casos más especiales, como un embarazo ectópico, los pasos a seguir y el tratamiento no tienen nada que ver con lo que yo estoy relatando aquí. Y que hay otros casos de aborto espontáneo en los que el cuerpo lleva a cabo el proceso de evacuación sin necesidad de ningún tratamiento.

Normalmente la señal de alarma la da un sangrado, que puede ser más o menos abundante. El mío, como ejemplo, fue muy muy leve, apenas un manchado. Sin embargo hay otros casos en que el aborto se diagnostica en una ecografía rutinaria de control. Y en otros muchos casos más este sangrado es una simple señal de alarma para que la mujer embarazada guarde reposo. Tras tomarse la vida de un modo más calmado y tras unos pocos meses más, la mujer tendrá entre sus brazos un precioso bebé. Así que si comenzáis a sangrar no os pongáis nerviosas, porque muy probablemente no sea más que un susto.

Ante un aborto espontáneo hay que tomar decisiones bastante rápidas, incluso teniendo que aparcar momentáneamente la parte emocional que se te viene encima para poder pensar racionalmente, porque en el hospital te van a dejar solamente un rato para decidir cómo quieres ser tratada. Está claro que hay que expulsar todo lo que está albergando el útero en ese momento, que son el embrión, sangre, y algún producto más. Para esto hay dos métodos, aunque tras hablar con varias amigas he visto que a muchas de ellas no les ofrecieron la posibilidad de elegir y directamente le impusieron uno de ellos.

1) El legrado: es quizá el método más empleado hasta la fecha. Requiere ingreso en el hospital y el uso de anestesia (a veces general, a veces es solamente sedación). El dato importante es que, aunque es una técnica muy sencilla y breve (dura entre 30 minutos y 1 hora) y si todo va bien el alta te la pueden dar incluso el mismo día, no deja de ser una intervención quirúrgica, lo que quiere decir que implica una serie de riesgos. Entre el 6 y el 8% de legrados se complican. Que este dato tampoco asuste,  porque una complicación puede ser simplemente que queden restos y por tanto haya que repetir el legrado. Aunque puede darse alguna complicación más seria, muy ocasionalmente. Con esto no pretendo asustaros, sino que tengáis la información necesaria que me dieron a mí para poder decidir. Repito que estos datos los estoy sacando directamente  del consentimiento informado que me dieron a mí en el hospital.

Este procedimiento suele requerir la dilatación del cuello uterino en muchos casos y los productos del embarazo son retirados con material quirúrgico o bien mediante aspiración. En ocasiones, aunque no es lo habitual, se suele necesitar un segundo legrado para terminar la limpieza del útero, como ya os he comentado antes.

2) Las pastillas: es un tratamiento alternativo que busca evacuar el contenido uterino sin usar técnicas invasivas, aunque no siempre se consigue. Solo se puede usar hasta la semana 13 de gestación y en embarazos de un solo embrión.

Para saber si se está en condiciones de llevar el tratamiento se realizarán análisis de sangre. El procedimiento consiste en introducir en la vagina una dosis de prostaglandina. En mi caso se usó misoprostol. Esta sustancia provoca contracciones y dilata el cuello del útero de modo similar a como las provoca la oxitocina cuando llega la necesidad de inducir el trabajo de parto al final del embarazo, aunque según me explicó una de las médicas que me atendió, no por el mismo mecanismo, ya que el útero no es sensible a la oxitocina hasta el final del embarazo.

Tras haber colocado las pastillas en la vagina la mujer podrá irse a casa, donde se llevará a cabo todo el proceso. Si os dicen que si os encontráis bien os podéis ir a trabajar (a mí me dijeron esto) mi opinión es que no hagáis ni caso. Esto es un proceso que hay que llevar en la tranquilidad e intimidad del hogar. Es conveniente que se esté acompañado de un adulto, por la parte física y por supuesto por la parte emocional que implica este proceso. Como media se tarda unas 6h-12h en expulsar los restos tras la administración de las pastillas. No os desesperéis si ha transcurrido este tiempo y no habéis conseguido el objetivo. Yo expulsé todo en el hospital mientras esperaba a recibir la segunda dosis, 48h después, que es lo que me hicieron esperar a mí. Tened en cuenta que al fin y al cabo el cuerpo también intentará expulsarlo por su cuenta. Así que calma y no penséis que las cosas no están sucediendo cuando deberían.

A los 3 días de haberse administrado la dosis de pastillas se realiza un control para comprobar si se ha procedido a la evacuación total. Si no es así se puede poner una segunda dosis (si no se quiere recurrir al legrado). En esta ocasión se dejan 5 días para ver si el cuerpo logra limpiarse. En caso de no haber logrado la evacuación ya no se dará una tercera dosis, sino que la opción definitiva será el legrado.

Estas pastillas logran su objetivo tras la primera dosis en un 50% de los casos. Tras la segunda dosis se logra una efectividad total del 80%, es decir, que de las mujeres que requieren la segunda dosis el 60% logra el objetivo.

Lo que sentirá la mujer en este proceso será similar a lo que sentiría en una expulsión espontánea: cólicos y sangrados. Los dolores son fuertes y en mi caso me recomendaron tomar ibuprofeno y paracetamol de manera alterna, y he de decir que gracias a ellos pude soportarlo todo perfectamente. Es cierto que en el momento de las expulsión los dolores fueron mayores, pero en mi caso particular similares a esas reglas tan fuertes que a veces algunas tenemos. Y me dijeron que si por el motivo que fuera no soportaba el dolor, que acudiera al hospital que me podrían algo por vena. No van a dejar (o no deberían) que paséis dolores gratuitamente.

Yo reconocí perfectamente que se acercaba el momento definitiva, pues aunque en mi embarazo anterior no dí a luz, sino que tuvo que ser cesárea, recordaba las palabras de muchas mujeres que sí habían pasado por un parto y hablaban de las contracciones que empiezan desde los riñones. Cuando empecé a notar sobrecarga y algo de dolor en esa zona entendí que el momento de la evacuación estaba próximo. No os asustéis, solamente aseguraos de estar acompañadas en un aseo de un sitio tranquilo donde podáis llevar el proceso de la manera que sea más fácil para vosotras, donde podáis llorar o gritar o comportaros como os salga en ese momento, que son unos instantes duros sobre todo emocionalmente, no os voy a engañar. Quiero repetir que los dolores fueron totalmente tolerables porque estaba tomando los analgésicos, así que no os angustiéis tampoco en este aspecto, aunque está claro que cada uno tiene un umbral del dolor diferente.

Es necesario vigilar el sangrado que acompaña la expulsión. En mi caso no fue nada exagerado ni preocupante, quizá porque llevaba dos días sangrando previamente, pero hay que vigilar que no sea excesivo, en cuyo caso habría que acudir inmediatamente al hospital. Es habitual que tras la expulsión el sangrado dure unos 9 días más. En ocasiones puede aparecer algo de fiebre o diarreas. Para esto último se precisa mucha hidratación; no os olvidéis de beber agua abundantemente en estos casos. La fiebre será controlada por la analgesia que estamos recibiendo.

Para mí hay un factor muy importante del que no se habla en los papeles y es el factor psicológico. Yo me planteé si sería capaz de aguantar psicológicamente en casa esos días de expulsión y si vería algo que pudiera traumatizarme. Y así retomo la pregunta que en mi caso se quedó sin respuesta. La chica que me atendía en ese momento me dijo que no podía decirme ya que ella no había pasado por esto. No me pareció una respuesta adecuada pues creo que como médico sí debe saber qué se espera ver. Imaginaos si cada médico que es capaz de describir los efectos secundarios de la quimioterapia fuera porque previamente ha pasado una sesión de quimio... Quiero hablar de esto porque para mí era el punto que me haría decidirme por un tratamiento u otro. Al final yo sí miré porque quería estar segura de que el proceso estaba acabando, y os puedo decir que no se ve nada que se pueda asemejar a un bebé ni nada que pueda traumatizaros. Solamente un coágulo grande y cae tan rápido que no da tiempo a fijarse en nada. Si a mí me hubieran dicho esto desde el principio no hubiera dudado en tomar las pastillas, pero me atemorizaba mucho el no soportarlo psicológicamente. Y no fue hasta cuando conocí las experiencias de otras personas cuando supe que podría sobrellevarlo. Por eso lo he querido compartir aquí. Diré que sé de gente que directamente optó por el legrado porque eran conscientes de que no podría enfrentarse a este proceso de expulsión. Pero he de reconocer que finalmente para mí el hacerlo así fue una ayuda en el plano psicológico: creí que pasar por el proceso natural del cuerpo (aunque forzado por las pastillas) me ayudaría a entenderlo y aceptarlo porque estaría siguiendo los pasos que la madre naturaleza nos había proporcionado para superar estos casos. Y así fue. Pero cada uno es un mundo, y creo que para tomar una decisión que se adecue a vosotras debéis plantearos dos cosas importantes:

- los pros y contras físicos de una intervención como un legrado, frente a un tratamiento no invasivo.
- la resistencia anímica que tenéis (nadie se conoce mejor que vosotras) para sobrellevar la expulsión por el propio cuerpo.

Y una cosa muy importante: a mí me dijeron en el hospital que tras las pastillas al día siguiente podía ir a trabajar porque era como una regla. Partiendo de que no es así dada la carga emocional que supone la interrupción involuntaria del embarazo, y desde un caso ligth como el mío, que no me causó dolores grandes ni un trauma extra y en el que el sangrado fue menor que en una regla, puedo decir que son necesarios unos días de recuperación. Al día siguiente fui a trabajar, porque así me lo dijeron, y a media mañana mis compañeros me tuvieron que llevar a casa porque me dio una flojera muscular considerable, fruto del cansancio y de la tensión de los días vividos. Y en el ambulatorio fueron dos médicos diferentes los que me dijeron que necesitaba unos días de descanso. Así que si optáis por las pastillas, que no os hagan el lío, que no hay necesidad de hacerse las fuertes. Que bastante gordo es por lo que estamos pasando.

La respuesta a la pregunta de si lo podría sobrellevar psicológicamente junto a la que me dieron cuando pregunté que qué proceso iba a tener más recuperación (no me apetecía nada estar demasiado tiempo de recuperación, y a esto  me respondieron que si lo que quería era cogerme la baja), me hizo pensar que aunque entiendo que los médicos tienen que separarse un poco del problema para no volverse locos, hay ciertas frases que tienen que evitar. ¿No sería necesario algún curso para ayudarles? Me da también que deben de estar algo presionados desde arriba para no conceder bajas y demás... porque todo el rato no hacían más que decirme que al día siguiente podía seguir con mi vida normal... Así que aprovecho, como mi amiga Anya de Perdida en Sebastopol y que estos días ha tenido que pasar por algo similar pero más duro aún, para pedir que se cuide la sanidad pública, que es un pilar fundamental de nuestra sociedad. Que se destinen recursos tanto económicos para mantenerla como de medios para formar al personal. Que es un beneficio para todos. No seamos tontos.

Y que mucho ánimo si estás leyendo esto porque estás en esta situación. Oirás que la gente te dice que mejor así, que si ha pasado es porque habría algún problema cromosómico, que no influye en un futuro embarazo... y seguramente todas estas palabras tan ciertas no sirvan para nada y no te quiten la tristeza. Pero es que es normal sentirse triste. Hay que pasar por el duelo. Llora. Desahógate. Date tiempo, que todo se cura. No se trata de olvidar, porque yo no voy a olvidar nunca a mi Garbancito, pero aprenderás a aceptarlo y seguirás viviendo con un montón de alegrías que llegarán en el futuro.


Fue el tiempo que pasaste con tu rosa el que la hizo tan importante.
(El Principito, Antoine de Saint-Exupéry)
Imagen tomada de majmajest.com


Aprovecho para agradecer a todo el mundo el apoyo que me ha dado estos días, unas personas contando su experiencia y ayudándome a enfrentarme a esto de la manera más práctica posible, otras con palabras de buena voluntad y llenas de cariño que han ayudado a curar el alma. Amigas "en directo", amigas virtuales, mamás tuiteras, mamás blogueras... No os nombro a todas porque es alucinante la cantidad de gente que se ha preocupado por mí estos días. Todas habéis sido fundamentales para ayudarme a superar esto y esta entrada no es más que el reflejo de todo lo que me habéis dado.

¡Gracias!

150 palabras: las hadas viajeras (globo, espuma, agua)

¿Sabíais que las hadas viajan en pompas de jabón? Por eso, cuando Sofía se baña en vez de ducharse (no lo hace a menudo porque hay que ahorrar agua), echa en la bañera muchíiiiiiismo gel, para que salga mucha espuma y las hadas vayan a bañarse con ella. Cuando viene alguna a verla, Sofía sopla sobre el pequeño globo de jabón. Así las pompas hacen divertidas piruetas, subiendo y bajando. A ella le divierte mucho, ¡pero a las hadas mucho más aún!

Sofía se parte de risa cuando las pompas se rompen y las hadas caen a la bañera. Pero como son mágicas ¡salen ya secas del agua! Entonces Sofía hace más pompas y ¡vuelta a empezar! Viajan por todo el cuarto de baño hasta que mamá dice que ya es la hora de ir a cenar. Las hadas se despiden y le agradecen a Sofía ese rato tan divertido.

Viernes dando la nota: Dear darlin'

viernes, 15 de noviembre de 2013

Casi todos los viernes veo a un montón de compañeras y amigas que participan en el Viernes dando la nota de Mamirami. La verdad es que, aunque me pican las ganas, nunca me animo ya que me resulta difícil explicar qué sentimientos me provocan o qué me evocan las canciones que me gustan. 

Pero este viernes ha sido diferente y ha salido de una manera natural. Lo malo es que me he enterado que ya no se hace como originariamente, ¿no? (corregidme, que me falta información). Pero de alguna manera quiero participar, aunque sea de una manera independiente, porque como digo hoy me ha salido de una manera espontánea.

La semana pasada escuché muchas veces a lo largo de mi viaje de ida y vuelta al trabajo una canción: Dear darlin' de Olly Murs. La verdad es que no conocía de nada al chico pero la canción me removió bastante desde el principio. Luego supe que esa semana había perdido a mi bebé y ahora pienso que lo mismo era de alguna manera una intuición...

Y no ha sido hasta ayer cuando me di cuenta de que, en el fondo, la historia que cuenta no deja de ser de algún modo  la historia de amor que he vivido yo con mi Garbancito.



I miss you and nothing hurts like no you. 
And no one understands what we went through. 
It was short. It was sweet. We tried. 

Te echo de menos y nada duele tanto como que no estés.
Y nadie entiende lo que tuvimos.
Fue corto, dulce. Lo intentamos.

Bueno, nuestra historia de amor se diferencia en algo de la de la canción: la nuestra, aunque sin abrazos y en la distancia, continuará para siempre.

Viernes dando la nota es un carnaval de blogs en el que todos los blogs participantes dejamos una canción y entre todos hacemos del viernes un día lleno de música.
Si quieres participar, sólo tienes que subir a tu blog una entrada con una canción que te guste, que signifique algo especial para ti, que no puedas quitarte de la cabeza... y enlazarlo al Viernes dando la nota.
Recuerda viejas canciones, rememora momentos, conoce nuevos artistas... y sobre todo ¡ Baila, canta y diviértete !
Si quieres saber más, las reglas y participar puedes verlo todo aquí.

150 palabras: Adiós, mi amor (lluvia, bolsa, hogar)

domingo, 10 de noviembre de 2013

Muchos ya sabéis que no estoy pasando un buen momento con la despedida de Garbancito. Otros pensaréis que qué hago preocupada por el blog, y no es eso. El viernes en urgencias empecé a escribir para evacuar tensiones y angustias, y una vez más el destino quiso que las palabras de las 150 palabras cuadraran con mi vida, como ya ocurrió con el accidente de tren. Así que lo he usado como terapia y como homenaje, porque para mí Garbancito es una parte muy importante de mi vida y le quiero. 

Que me perdone todo aquel que no lo vea adecuado, pero yo necesitaba empezar a sanar mi dolor, y esto me ayuda mucho.

Aprovecho para agradecer todo el apoyo tanto "en directo" como virtual, porque cada palabra y cada experiencia me están ayudando a pasar esto, que aún no ha terminado, de una manera más llevadera. Sois estupendos, todos vosotros. ¡Gracias de todo corazón!

El día está gris; amenaza lluvia constantemente. Sin tiempo para coger la bolsa de juguetes de Sofía, salimos de nuestro hogar camino del hospital porque hay un ligero manchado. Asombrosamente estoy calmada, pero algo triste. No sé qué pasará, pero yo ya le he cogido cariño a Garbancito. En el fondo creo que no pasará nada grave, pero también es cierto que desde el principio del embarazo tengo una sensación extraña. Me encuentro incómoda porque siento que hay algo raro.

Finalmente Garbancito se ha ido. Estoy rota de dolor.  Ya era mi hijo. Ya le echo de menos. Sé que lo voy a querer siempre, que nunca le olvidaré y que tendrá un hueco en nuestras vidas. Compartimos poco tiempo, pero suficiente para dejarnos esta huella tan grande.

Eras uno más de la familia desde que supimos que venías en camino. Te vamos a querer siempre, trocito de mi corazón.

La maternidad de la A a la Z: M de miedo.

jueves, 7 de noviembre de 2013


El miedo aparece de pronto un día en tu vida. Cuando eres pequeña y joven, todo es tan fácil... te sale cualquier cosa que intentes, no hay problemas, la vida es bella... vives sin preocuparte, no hay grandes dificultades en tu día a día y de pronto una mañana te llega el guantazo que te despierta de ese sueño en el que estabas viviendo (Segismundo, ven a mí).

Tu madre enferma y te vuelves loca. ¡Esto no puede estar pasando! ¿Por qué nos ha tenido que tocar a nosotros? La vida es un asco y no merece la pena... te enfadas con el mundo, te vuelves llorona, hipocondríaca y miedosa... en todo ves una potencial amenaza y cada cosa negativa que te imaginas va y se cumple. Parece que no levantas cabeza. Al final tu madre fallece, y después del berrinche, tristeza, rabia, enfado monumental, entras es un período de catarsis, con muchas etapas, todas ellas necesarias. Subes, y caes. Te levantas de nuevo y vuelve el bajón. Es una montaña rusa de emociones y pensamientos. Sigues queriendo acabar con el mundo y tratas de buscar la demostración directa de que tu madre sigue viva en algún sitio. Pero no, nuestras cabezas son limitadas y eso se nos escapa completamente. Te frustra y te vuelves a enfadar...

Terminado el proceso de depuración y reequilibrado vuelves a parecer una persona cabal, aunque has perdido la inocencia. Quizá la palabra no sea inocencia, sino que te has dado cuenta de qué va la vida, de que esto es un juego y hay casillas buenas y casillas malas que pueden tocar y que hay que saber aceptar como buen jugador, aunque pelees con uñas y dientes por no caer en ellas. De oca en oca... Parece que a partir de ahora vas a saber enfrentarte a la vida.

Pero el miedo y la desconfianza se han quedado conmigo, y aunque los tengo más domados, de vez en cuando el miedo encuentra un espacio para lucirse un rato. Y siendo madre, con mucho más motivo. Muchas veces lo aplaco rápido, de golpe: Almu, venga. No seas tonta. Eso no va a pasar. Y ahí se termina el asunto. Pero otras muchas viene para quedarse conmigo.

En mi embarazo sufrí polihydramnios, que es una acumulación de líquido amniótico mayor de lo normal. Puede estar relacionado con problemas fetales aunque en la mayoría de los casos no es así. ¿Pero creeis que esto me tranquilizó? Pues no, porque el pensar que a mi bebé podía pasarle algo me traía por la calle de la amargura. La verdad es que una vez que Mollete vino al mundo me he comportado cabalmente y no me he asustado por nada de lo que le ha pasado. De hecho a veces pienso que vaya mala madre soy (por eso me uní al club de las #malasmadres) porque actúo de la manera totalmente opuesta.

Incluso con enfermedades de mi padre (y graves, las cosas como son) he sido capaz de mantener mi mente a raya, y hay que ver lo bien que me ha ido. Desde luego sé darme cuenta de la gran diferencia que hay entre comportarse de una manera miedica o de una manera racional, de la calidad de vida que ganas. Por eso sigo sin entender qué diantres le pasa a mi cabeza para dejar colarse al miedo de nuevo en mi vida.


Y es lo que me ha pasado estas semanas pasadas: una ecografía transvaginal temprana (fruto de una revisión ginecológica anual) anunciaba que o bien estaba embarazada de menos de lo que pensaba o bien el saco estaba vacío y el embrión no se estaba desarrollando. Este es el ambiente ideal en el que mi miedo se hace fuerte y ve el caldo de cultivo perfecto para crecer e invadirme. Por supuesto que mi cabeza veía muy lógico que el saco estuviera vacío porque tenía muy claras las fechas y no creo que los espermatozoides, por muy machotes que sean, puedan vivir tanto tiempo por mi cuerpo a la espera de cazar un óvulo desprevenido. Habrá casos, pero está claro que no es el mío. ¿Por qué? Pues porque no me da la gana de que sea así. Mi mente está dispuesta a que todo salga de la peor manera posible.

Veo que los miedos me invaden más cuando el tema concierne a mi hija o mis futuros hijos. Supongo que esto lo da el gen de madre, ese que te aparece cuando nace tu primer retoño y que se queda contigo ya de por vida. Aunque sé que el ser madre no es una excusa para volverte una tarada mental y paranoica...

Pero estás aquí a lo tuyo, flagelándote y creándote tus horrorosos problemas, hinflándolos como un balón de playa, cuando viene un compañero tuyo y te dice que a su mujer de 36 años le quitan el tiroides dentro de un par de semanas por un tumor. Y te acuerdas de tu cuñado, que en diciembre pasado, con 31 años, le diagnosticaron un linfoma no Hodgkin. Esos son problemas. Y me darían mucho mucho miedo si me tocaran a mí. Lo sé. Pero lo mío no es para tanto. Si el bebé no ha crecido es una pena, pero lo volveremos a intentar, y ya llegará. Esta tarde tengo una nueva eco, y no sé qué es lo que dirá. Pero creo que después de esto he vuelto a dominar mi miedo y lo he puesto en su sitio: a cada cosa hay que darle la importancia que se merece. Y no preocuparse de las cosas, sino ocuparse. ¡Ay, si esta actitud la hubiera tomado hace un par de semanas! Y si este desahogo lo hubiera escrito antes...

Editado: garbancito está aquí, ha decidido venir y esperemos que sea para quedarse. Vamos a cuidarlo mucho para que así sea   :)

Y una petición: no lo comentéis en Facebook, por favor. Por el momento se podrá enterar el que se pase por el blog. El resto... aaaaaah   ;)

Opinión sobre sillas de paseo en general y sobre MacLaren Quest en particular.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Hace ya tiempo que escribí mi opinión sobre el Bugaboo Cameleon y dije que me gustaría también compartir mi opinión sobre la MacLaren Quest. Quizá no solo sea una reflexión acerca de este modelo en particular sino sobre el uso de las sillas de paseo en general.

Igual que en otros temas de niños investigué más, he de reconocer que en el tema de la silla de paseo me dejé un poco llevar. Yo creo que me dio mucha pereza: la ilusión de los padres primerizos por todos los trastos que huelan a bebé ya había desaparecido a esas alturas de la vida, con Mollete con casi 1 año. Ya solo quería disfrutar de mi hija.

Creo que lo primero que debemos plantearnos es si realmente necesitamos una silla de paseo, si de verdad la vamos a utilizar. La respuesta a esta pregunta no es algo absoluto, claro está. Cada uno tiene unas circunstancias que le marcan el camino.

Lo cierto es que yo disfruto con el porteo. Incluso ahora, que pesa 13 kg, no tengo ningún problema en cargar con ella, y es que para trayectos relativamente cortos me resulta mucho más fácil que andar con la silla para arriba y para abajo. Y a Mollete también le gusta, que es lo importante. También es verdad que comenzó a andar con 1 año y se manejó muy bien desde el principio, por lo que yo aprovechaba a ponerla de pie en cuanto podía, cosa que no habría hecho si fuera con la silla ya que tendería a tenerla sentada por comodidad.

No obstante, decidimos comprar una silla de paseo y adquirimos la MacLaren Quest siguiendo el mismo esquema lógico que cuando compramos el Bugaboo: varios amigos cabales nos hablaban de que era muy cómoda, y como es cierto que con el Cameleon habían acertado, yo no pensé mucho más allá (seguramente por pereza, como os digo). Pero esta vez no fue tan acierto.

Lo primero fue darme cuenta, una vez adquirida, de que para qué quería yo otra silla si el Cameleon es sillita también. Bueno, sí. Sé porqué: como ya os comenté en la opinión del Cameleon, no es que este se caracterice precisamente por ocupar poco espacio cuando está plegado, y yo ya estaba hasta las narices de malgastar mi espacioso maletero con el esqueleto mastodóntico del Cameleon. Y pensé que cualquier sillita se plegaría más que eso. Y bueno, eso es cierto: plegada ocupa menos espacio.


Lo cierto es que no hemos usado demasiado la silla. Como os he dicho siempre que puedo porteo. Sí que es verdad que la he usado cuando he tenido que hacer varios recados por un centro comercial, en plan: compro un pimiento aquí, en la mercería un carrete de hilo, y miro esa zapatería porque tengo la suela del zapato destrozada. Si en esos casos dejo suelta a la niña por el centro comercial, se pira fijo a hacer algo más interesante que soportar los recados. Y además puedo ir colgando las bolsas en los mangos de la silla (porque en la red de debajo no cabe nada...)

Para la compra en grandes superficies preferimos llevarla en su mochila o sentada en el carro, porque sería absurdo ir con la silla de paseo además de con el carro: ni que aquello fueran las 24h de Le Mans.

Es cierto que es indispensable tener una silla de paseo porque a veces se va a hacer cargo de la niña alguien que no tiene porqué querer portear o que no está en condiciones de hacerlo. Así que, ya que se va a quedar alguien con ella, qué menos que ponerle facilidades.

Otro punto en contra de las sillas de paseo es que son un completo incordio en la guardería: no sé en las vuestras pero en la nuestra está limitado el aparcamiento de carritos. A veces no entiendo cómo hay tantos porque la mayoría llega en coche (debido a dónde está situada la escuela), pero lo cierto es que ahí están los indispensables, y sé de buena fe que hay guardes en las que no caben los carros de todos los padres.

Digamos que estos son los pros y los contras que yo veo a las sillas de paseo en general. Tratando este modelo en particular podemos hablar de varios puntos que a mí me han llamado la atención.

Supongo que en general las sillas de paseo giran menos que los cochecitos (o así lo he podido constatar con varios modelos tanto de sillas como de carritos). La pregunta es por qué. Cuál es el pensamiento lógico de los diseñadores de sillas que les ha llevado a decidir que no hace falta que una sillita gire tanto como un cochecito. Esta gira bastante mal en comparación con el Cameleon. De aquello de manejarla con una mano, como el Cameleon, olvídate. Es cierto que no gira mucho peor que otras sillas de paseo. Digamos que es un problema general.

Para muchos será una bobada, pero como ya he comentado, la capacidad de almacenamiento de la red es una miseria, y oye, eso es lo que a mí me hacía más apaño.

Las agarraderas serán de mucho diseño y lo que quieras, pero es precisamente ese diseño el que considero bastante deficiente: tanto relieve hace que del uso se vayan rompiendo a cachitos. Lo cual es además de antiestético bastante incómodo (creo que en el modelo nuevo lo han cambiado, no obstante).

Lo que sí me gusta de este modelo es que tiene varias posiciones para estar tumbado, dependiendo del grado de empanamiento de la criatura, lo cual sí que creo que es práctico. Y el método para inclinarlo es con un mecanismo y no con una cinta como en muchas otras sillas. A mí esas cinchas no me dan ninguna confianza, pero esto es una opinión personal, y si cualquiera de vosotros me dicen que son una maravilla porque las habéis usado, os creeré.

Pero a pesar de estas ventajas yo creo que es una silla que no merece tanto la pena. Es más cara que las demás, aunque quizá no se dispare tanto el precio como lo hace el Cameleon en relación a otros cochecitos. Pero aunque sea a otro nivel, sigue suponiendo mayor inversión de dinero. Y para mí no lo vale. Por lo menos para el uso que le doy. No digo que hubiera comprado cualquier silla con la excusa de que la uso poco, pero creo que hay otras muchas marcas que me habrían hecho perfectamente la función de recoge niños cuando están muy cansados. Hoy por hoy sigo prefiriendo animarles a andar y continuar con el porteo. Que de verdad que la niña no me está saliendo una caprichosa con eso de estar todo el día en brazos. Desterremos mitos absurdos.

¿Cuál es vuestra experiencia con las sillas de paseo? Seguro que son diferentes, ¡¡y de todo se aprende!!

150palabras: mi libro favorito (saco, calabaza, libro)

lunes, 4 de noviembre de 2013

Era su libro favorito. A Sofía le encantaba leer y trasladarse a mundos que no podía visitar de otra manera, ¡y sin pagar por el billete! Cualquier libro le valía, pero aquel… aquel era especial. Era el primero que mamá le había leído. Habían hecho juntas el maravilloso viaje: árboles con hojas plateadas, magia, valientes guerreras y el triunfo final. Por eso quería guardarlo de un amanera especial.

Al principio pensó en meterlo en un saco. Pero aquel no era un lugar decente para él. Luego creyó conveniente envolverlo en un precioso trapo color calabaza, pero aunque la tela era muy bonita no era una buena solución, porque parecía que no quería leerlo nunca más y le relegaba a la jubilación.

Así que al final decidió que, precisamente porque era su libro favorito, debería dejarlo en la estantería para que la gente, y ella misma, pudiera leerlo siempre que quisiera.



150 palabras: Nuestras mañanas (niebla, sombra, instantes)

lunes, 28 de octubre de 2013

Ya está aquí el otoño y se nota, porque muchas mañanas amanecemos con una niebla baja que da al barrio un halo de magia.

Camino del coche Sofía va pisando las hojas, que crujen con cada uno de sus pasos, y aunque no vemos hacia dónde nos dirigimos, poco a poco empieza a vislumbrarse nuestro destino.

La luz de las farolas hace que la sombra de Sofía entre la niebla esté distorsionada. ¡Parece un animal mitológico! Le gusta compartir esos instantes con mamá, que sigue siendo una niña. Para ellas es como estar inmersas en una gran nube de algodón muy puro, sobre el que se podrían tumbar a dormir si no fuera porque por las mañanas hace frío.

La niebla se deposita sobre los cristales de los autos y las pequeñas gotitas les dan los buenos días desde fuera cuando por fin están las dos calentitas dentro del coche.

Imagen de mpancorbo (CC-BY)


Mi bolso es bastante aburrido...

viernes, 25 de octubre de 2013

He querido unirme a otra iniciativa de Terenya ya que me ha parecido muy original. En esta ocasión vamos a ver qué lleva cada una en el bolso con la finalidad de conocernos un poco más. Vaya de antemano que mi bolso es un rollo, pero espero que no os quedéis con la idea de que yo también lo soy. No es nada especial y trato de llevar siempre pocas cosas, porque no soporto cargar con mamotretos. Por tanto esto ha lugar a que no salga nada ni sorprendente ni divertido de él. Me congratularé, por tanto, si alguna termina de leer esta entrada. Me pensaré el daros algún premio...

He seguido la lista de Terenya y se me ha ocurrido un apartado más. Allá va:

1) La sorpresa. Eso que encontramos y nos saca una sonrisa: cualquier cosa que sea de mi hija, pero habitualmente no aparece nada suyo. Si acaso algún chupete, que nunca usa y por tanto desconozco cómo ha acabado ahí, o algún par de calcetines suyos que a veces sí que meto porque considero fundamental llevar los pies calentitos... Por ejemplo, en verano me dan miedo los aires acondicionados. En momentos de crisis la pequeña luce un look total-guiri con sandalias y calcetines. Manías de madre, porque que yo tenga a menudo los pies fríos y lo pase mal no quiere decir que a ella le pase lo mismo. Pero como es una sensación taaaan desagradable ella va a tener que ir tapada con calcetines de cuello vuelto hasta que aprenda a expresarse y emitir sus propias opiniones.

También me sacan una sonrisa mis llaveros de friki: un soldado imperial (manco ya, el pobre), recuerdo de mi curso de verano en Askov (Dinamarca), y Snape, que no tiene cara ya el hombre...


2) Lo útil. Aquello que siempre llevamos "por si acaso": un paquete de pañuelos de papel. No falla que si lo llevas no lo necesitas, y si te lo dejas en casa empiezas a soltar agüilla continuamente, si no es tu niña la que va con dos velas que ya quisiera la Catedral de Santiago para sí.

3) Lo imprescindible. Nunca te puede faltar y necesitas cada día. Si no lo llevas, te mueres: el móvil, porque en realidad no vivo atada a nada. Pero el móvil sí que lo uso cada día y no hablo de la parte meramente social, sino para organizar el día con el padre y el abuelo de la criatura, por si me llaman de la guarde, y esas cosas de primera necesidad. Soy el centro de coordinación. Si hay una catástrofe mundial y me llaman a mí se lo dejo resuelto en dos patadas. Pero me imagino que como os pasa a todas vosotras, ¿o acaso me equivoco? Debo matizar que no muero si no estoy con él: al contrario, disfruto del día a tope. ¡Ojalá no existieran estas ataduras!

4) La chorrada. Siempre lo llevas y nunca lo necesitas: un espejito. ¡Pero si no me maquillo! ¿Para qué demonios lo quiero?, ¿alguien me lo puede explciar? Pues porque es taaaaaan mono. Y quién sabe si en algún momento puede serme útil porque me quede perdida en el monte y necesite hacer una fogata. Entonces sacaría mi espejito y trataría de concentrar los rayos del sol sobre un montón de paja o maderitas para encender un fueguito y sobrevivir hasta que me encuentren. Es buen plan, ¿no? (ya, ya sé que no es el espejo adecuado para ello, pero por intentarlo...)


5) Lo soñado. Suspiras por llevarlo dentro: pues nada, porque como he dicho al principio detesto llevar bolso y llenarlo de cosas. Así que más bien yo diría: lo que suspiras por dejar fuera: ¡¡¡TODO!!!

6) Eso friki, raro, extravagante... una batería de repuesto para el móvil. Idea de Papá Mollete y es una de las mejores cosas que puedo llevar. Ocupa poco y puede sacarte de más de un apuro. Fundamental para sobrevivir en la jungla de asfalto.


7) ... ¿Algo más que he olvidado?,  ¡eso!! lo que siempre o casi siempre olvidamos. Pues si supiera qué es creo que me acordaría de meterlo... así que como se me olvida pues no tengo ni idea de qué es... Pero venga, me voy a esforzar y voy a decir un cacao de labios. Es pequeño, útil y es verdad que muchas veces surge la necesidad de usarlo y no lo llevas... ¡Viva Murphy y la madre que lo trajo al mundo!

Y esta es de mi propia cosecha:

8) Lo que detesto llevar pero lo necesito: la agenda. Es una monada, de El Principito, y me encanta. Pero no el llevarla, porque ocupa mucho espacio. Ahora, el correcto desarrollo de la semana depende de ella, así que no puede faltar. Un petardo, ufffff.



Y esto es todo amigos. No huyan desesperados, por favor...