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Vida sana. Nutrición y bienestar para toda la familia. Jornadas Nutribén

jueves, 6 de julio de 2017

El lunes 19 de junio tuve la oportunidad de asistir al encuentro "Vida sana. Nutrición y bienestar para toda la familia", celebrado en el Museo del traje de Madrid y organizado por Nutribén. En realidad solo pude asistir a la mitad de la jornada, ya que por aquel entonces mi pequeño vikingo solo tenía 2 meses y tomaba (y toma) el pecho a demanda, de hecho a mucha demanda... así que no era seguro el viaje en autobús y la visita a la fábrica. Por tanto también me perdí lasa actividades de la tarde.


Pero bueno, yo encantada de poder asistir a las charlas sobre nutrición. De hecho es uno de los temas que más me preocupan, saber educar a mis hijos en el arte de la alimentación, educarles el paladar, saber elegir lo mejor para sus cuerpos... y con educarles el paladar no me refiero a que se vuelvan unos pijos comiendo, sino a que sepan apreciar los sabores de los alimentos y no matarlos bajo gramos y gramos de azúcar o sal. Y encima creo que no lo estoy sabiendo hacer, así que allá que me fui a ver si me daban algunas indicaciones interesantes.

Las dos charlas corrieron a cargo de los pediatras Aurora Molina Romero (pediatra de Atención primaria) y Jorge Martínez Pérez (pediatra en el Hospital niño Jesús). La idea principal que me queda es la importancia que tienen los 1000 primeros días de nuestro hijo.

Algo que ya sabemos es que la obesidad es uno de los grandes males de nuestro siglo. En 1990 había 32 millones de niños obesos en el mundo, en 2013 42 millones, y se estima que en 2025 sean unos 79 millones. Cabría esperar que gran parte de la responsabilidad de esta obesidad la tiene la genética del individuo, pero la realidad es que tan sólo influye en un 20%. Es decir, el 80% restante es el ambiente que nos rodea. ¡Esto es una buena noticia! Porque está en nuestras manos evitar niños obesos que en un futuro tengan más riesgo de ser adultos obesos. Ayer justo hablaba de este tema con mi nutricionista, Marina Raina, de Hoy empiezo (nutrición y deporte), y me contaba que los adipocitos, que son las células que forman el tejido adiposo, tienen dos formas de crecer: en número pero también en tamaño. De este modo, niños con más células adiposas y encima más grandes, tienen más riesgo de ser adultos obesos porque ese tejido de alguna manera guarda memoria de la capacidad que tuvo de niño, y tiene a llenarse más cuando es adulto, a ocupar todo el espacio. De aquí la importancia de que nuestros hijos no sufran de obesidad. Por su infancia y por su futuro como adultos. Es en estos primeros 1000 días cuando es más fácil cambiar la programación metabólica del individuo. Además es el período de crecimiento más rápido del cuerpo humano, también tanto a nivel cognitivo, como de maduración digestiva y del sistema inmunitario. De hecho a los 3 años ya tenemos el 85% de la masa cerebral que tendremos como adultos.


Pero en este debate sobre la obesidad no estamos hablando de estética, por supuesto. Estamos hablando de niños que ya han desarrollado diabetes tipo II, y de futuras enfermedades cardiovasculares. En España 2 de cada 10 niños tiene sobrepeso, y 1 de cada 10 es obeso. Por este motivo organizaciones como la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud están elaborando planes de acción contra la obesidad (pinchando en los enlaces iréis directamente a las medidas que cada uno de ellos está tomando). Porque es necesario y porque está en nuestra mano.

La alimentación de los niños, por lo habitual, tiene un exceso de grasas y de proteínas y un déficit de verduras y frutas, en cuanto al planteamiento del menú diario. De hecho no hay más que echar un vistazo a la mayoría de los menús de los colegios, que no terminan de estar bien equilibrados, a pesar de que dicen que los supervisa un nutricionista... Este es el caso de nuestro cole, pero hay mucho frito, mucha patata (muchas veces frita), poca verdura y, cuando está, muchas veces es rebozada. Si eso está aprobado por un nutricionista, que baje dios y lo vea. Y si a esto le sumamos cuánto se utilizan los alimentos procesados (galletas, batidos, zumos, precocinados...), y que el sedentarismo cada vez está más presente en nuestras vidas, lo que tenemos entre manos es que estamos tirando a la basura ese 80% que podría hacer de nuestros hijos y de nosotros mismos, gente sana.

No pretendo ponerme pesada más tiempo con esto, ni comenzar a meterme en tecnicismos, que a mí me encantan, pero hacen la lectura más pesada. Solo recordaros que en nuestras manos tenemos el 80% de la capacidad de evitar la obesidad en nuestros hijos. Que solo hace falta que nos organicemos y queramos saber qué es bueno para ellos. Es nuestra responsabilidad y lo tenemos fácil, ya que la genética influye relativamente poco y no dependemos de medicamentos ni tratamientos complejos.

Le agradezco a Nutribén la invitación, porque ya el solo hecho de salir con esta idea me ha dado el empujón que terminaba de necesitar para ponerme las pilas. Y ya os digo que Marina va a acabar harta de mi y mis preguntas. ¡Demos un portazo a la obesidad infantil!

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