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Cosmética natural: Ringana y su desodorante.

viernes, 14 de julio de 2017

Bueno, he decidido volver con fuerza. ¡Espero que sea verdad! Y me han venido un montón de cosas sobre las que hablar a la cabeza. Entre otras cosas algún producto de higiene, porque es otra de las cosas que me gusta mirar con detenimiento estudiando los ingredientes. La verdad que no suelo obsesionarme con un tipo determinado de producto y suelo ir probando, pero está claro que hay cosas que repito y otras que las destierro de mi mente para siempre. Así que iré compartiendo estos productos que me gustan, por si os resulta de utilidad en algún momento.

Desde que mi madre tuvo su cáncer he buscado productos de higiene y cosmética que sean lo más naturales posibles. Había leído sobre el tema de los disruptores endocrinos, por ejemplo, que son sustancias químicas que son capaces de alterar procesos del cuerpo humano que son controlados por las hormonas, con las consecuencias negativas que eso puede ocasionar. Se habla, entre otros, de la infertilidad como causa de estos disruptores. No voy a demonizar a la química, porque nuestro cuerpo es química, por ejemplo: la bomba sodio-potasio que está presente en las células de nuestro cuerpo. O muchos medicamentos que salvan vidas. Pero eso es una cosa y otra muy diferente poner en nuestro cuerpo productos llenos de petróleo, siliconas y otras sustancias asquerosas. No recuerdo quién dijo aquello de que no te pongas en tu piel nada que no te comerías, y me parece algo muy acertado. Es por esto que, a raíz de este tema, he ido probando diferentes productos de cosmética natural, tratando de exponer a mi cuerpo al menos número de agentes nocivos posibles. He probado muchos y muchos me han defraudado, las cosas como son.

Hace un año me estaba poniendo al día con una de mis mejores amigas, que vive en Nueva Zelanda, y le pregunté por su hermana. Me dijo que estaba muy contenta. Se había hecho "representante" de una marca de cosmética e higiene natural que se llamaba Ringana. Ella misma estaba tomando una serie de productos para tratar un desarreglo postparto que ya le duraba varios años y que ningún médico había sabido atajar, y que estaba notando mejoría. ¡Ojo, cuidado con las interpretaciones de lo que escribo! Ante cualquier problema de salud, acudid a vuestro médico y que haga una valoración del caso. Dicho esto, prosigo. Me dijo que si quería probar algo me pusiera en contacto con ella, pero la verdad es que, aunque me picaba la curiosidad, me daba pereza porque su hermana vive en Suiza y no me apetecía ponerme con correos y tal.

Pero la vida va poniendo en tu camino personas maravillosas (la verdad que poca gente mala he encontrado. Lo mismo es que cuando los detecto, los ignoro), y entre ellas he encontrado a Elisa , mi profesora de yoga, con la que un día, hablando de lo divino y de lo humano, me dijo que se había hecho "representante" de una marca de cosmética natural, Ringana, y que estaba muy contenta. Tate, me dije. Esto es una clara señal del universo, que me insiste en que lo pruebe. Así que aproveché, que además haciendo ella el pedido me ahorraba los gastos de envío.

Y os voy a contar lo que ella me contó sobre Ringana, para que conozcáis un poco más la filosofía que hay detrás de esta marca de cosmética natural:

Lo que me enamoró de Ringana, aparte de sus increíbles productos frescos, fue su coherencia y su buen hacer en todos los aspectos, sobre todo la ética que hay detrás de todo el proceso: ingredientes ecológicos y de comercio justo, y 100% sustancias activas (todos los ingredientes tienen una finalidad, no están "de relleno").

El embalaje es reciclado, práctico y minimalista (aplican las 3 erres: Reducir, Reutilizar y Reciclar). Todo viene cuidadosamente protegido pero con el embalaje mínimo. De hecho te regalan un producto a elegir si envías 10 envases de cristal de sus productos vacíos. 

Es la única empresa que conozco de cosmética fresca de verdad, ya que lo producen y lo mandan directamente al cliente, además de pionera (nació en Austria hace ya 20 años). El frescor se nota en la calidad de los productos, su textura, su aroma, su eficacia... la duración de los productos no es tan amplia como en otros cosméticos (ya que no llevan conservantes), y eso es una muestra de que realmente son frescos. En todo caso está bastante bien calculado el tamaño de los envases respecto a su duración estimada (aunque bien conservados pueden durar bastante más). Además, son productos que cunden bastante, son muy concentrados y con usar una pequeña cantidad es suficiente, por lo que su relación calidad/precio es muy buena.

Estudio bien los ingredientes a la hora de elegir un cosmético y los de Ringana son de 10. No sólo por la ausencia total de tóxicos sino también por la calidad de los principios activos que usan. Yo suelo hacerme algunas cremas y si tuviera que comprar los ingredientes que usa Ringana, me saldría más caro hacérmelo que comprarlo hecho.

Así que, después de haberle escuchado a Elisa las bondades de Ringana, me decidí a comprar algún producto. Comencé por el desodorante, que es mi gran lucha en esto de la cosmética natural. No me gusta usar los desodorantes normales porque me cuesta horrores encontrar uno que no sea antitranspirante, y ya que funcione, casi imposible... Es que no me puedo creer que el no dejar transpirar a la piel sea bueno. Así que es una de las características innegociables que para mí tiene que tener un desodorante. De cosmética natural he probado los desodorantes de piedra de alumbre, esos que son como un cristal grande (seguro que los hbaéis visto alguna vez), pero no me han ido nada nada bien, sobre todo en verano. El resto del año, bueno, no me entusiasmaban (lo pongo siempre todo perdido con el agua que gotea y deja como cristalitos), pero funcionaban medianamente. Sin embargo este sí que me va bien en estos meses calurosos, ¡con el calor que ha llegado a hacer en Madrid en junio! Así que estoy contenta con el descubrimiento, la verdad.

El único pero es que el precio es alto, esa es la verdad. Pero yo por este desodorante sí estoy dispuesta a pagarlo, por lo menos en los meses que hace más calor que más los necesito. Aún no os puedo decir cuánto me dura, que lo mismo me sorprende con una larga duración y al final la inversión es más que rentable. Como decía Elisa, son productos que cunden bastante, y este en particular tiene aplicador de spray, así que sí parece que no malgastas el producto cada vez que te lo echas.

Lo bueno es que este mes los gastos de envío son gratuitos, así que si tenéis curiosidad por probar algún producto sin necesidad de gastaros un pastón para no pagar el envío, este es el momento. Os dejo de nuevo el enlace de Elisa para que podáis echar un vistazo.

Así que, por ahora, contenta con la primera compra que he hecho.





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