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GoGo Squeez: Fiesta de la fresa

viernes, 30 de mayo de 2014

El lunes 26 de mayo GoGo Squeez nos invitó a un taller de comida divertida para hacérsela a los niños con motivo del lanzamiento de una nueva variedad de sus productos. Para quien no lo conozca, GoGo Squeez es un tentempié de fruta pensado sobre todo para niños. Consiste en unos sobres que contienen compota de frutas: manzana, manzana con melocotón, manzana con pera, manzana con plátano y ahora también manzana con fresa.

Os preguntareis que por qué hay manzana en todos. La respuesta es sencilla: la manzana contiene mucha pectina, que es un hidrato de carbono que ayudar a espesar en repostería de manera natural. Tiene muchas propiedades cuando se presenta en esta forma de gel. Es depurativa y ayuda también a la eliminación del colesterol malo. Por esta propieda gelificante se emplea en mermeladas, por ejemplo, y en este caso particular en la compota de GoGo Squeez.


El envase es muy útil para llevar. A mí me gusta que mi hija coma la fruta entera, las cosas como son. Pero es verdad que cuando vamos a pasar el día entero fuera y no quiero ir cargado con tapers para conservar la fruta sin que se estropee y me manche todo el bolso, estos envases son la manera ideal de llevar fruta encima para los ataques de hambre. Bien es verdad que alguna vez a la peque no le apetece comer fruta a mordiscos y la bolsa le hace gracia, por el tema de chupar por la boquilla. Así que es una solución también para los niños que rehúyen la fruta. Cada sobre de fruta contiene una ración de las 5 raciones diarias de fruta y verdura recomendadas. La única pega que le veo al envase es el tapón, que es muy pequeño. Y todos sabemos que los niños se llevan todo a la boca. Es cierto que en el envase dice que no es apropiado para niños menores de 3 años por este tema, pero dado que sí es apto para niños menores les pregunté que por qué no cambiaban el diseño del tapón. Mi grata sorpresa fue saber que ya lo habían contemplado y que están trabajando en ello.

El taller de cocina fue en la escuela de cocina De olla y sartén. Entre ellos y Materne (la empresa francesa que produce GoGo Squeez) habían cuidado cada detalle y nos habían preparado un picoteo delicioso ya que el taller fue al mediodía.

Nuestra profesora fue Elisa, de Se me va la olla. Explicaba todo de manera muy sencilla y desde luego yo aprendí alguna cosa muy útil. ¡No tenía ni idea de que la sal mata en parte la levadura! La verdad es que pensándolo, tiene todo el sentido. Pero son de esas cosas que no te das cuenta. En la elaboración de los platos contó con la ayuda de Susana Cuadrado, de la escuela. Por allí estaba también Ignacio, el coordinador de De olla y sartén.


Elisa y Susana hicieron unos platos sencillos y muy ricos. Y lo que es más importante: yo creo que eran divertidos y que a los niños les van a gustar. Os presento un un ratoncito de patata, gominolas hechas con el contenido de los sobres GoGo Squeez, una pizza pirata y sushi dulce (bizcocho, arroz con leche y gominolas).


Así que nos fuimos de allí con un montón de ideas y con unos regalos la mar de bonicos.







En busca de un nuevo embarazo

jueves, 29 de mayo de 2014


No son momentos fáciles. A ver, no los comparo a enfermedades duras o a la pérdida de un ser querido, pero en estos momentos estoy hecha un lío.

Como casi todos sabéis, en junio del año pasado empezamos a buscar un nuevo embarazo, y la verdad que sin comerlo ni beberlo (vamos, sin tomárnoslo demasiado en serio) llegó en septiembre. Pero hubo mala suerte y perdimos a nuestro Garbancito. Una vez superado el tiempo prudente de espera recomendado por los médicos dejamos pasar un par de meses más porque las cosas no estaban muy claras con la salud de mi padre y no me sentía yo con ganas de mucho en esos momentos. Pero en cuanto se aclaró la situación nos abrimos de nuevo a la llegada de un nuevo enano. 

Y lo que está sucediendo es lo que no me pasó en ninguna de las dos veces anteriores: me estoy poniendo ansiosa. Y manda narices, ¿no? Porque a la vejez, viruelas. Si no me ha ocurrido las otras veces, ¿por qué en esta sí?

Pues se juntan varias cosas. Para empezar imagino que el aborto está influyendo negativamente en esta impaciencia. Digamos que ya va a hacer un año desde que empezamos esa búsqueda y no hemos tenido el resultado esperado. Sé que no es como no haberme quedado embarazada por en medio, pero la cabeza lleva su ritmo y sus percepciones son así, muy sui géneris. Ve las cosas como quiere, y por más que la intentas aleccionar de que eso no es como ella lo ve, se empeña y se empeña en sus ideas.


Por otro lado está la duda de si tu cuerpo funciona bien. Lo he hablado con varias mamis que tuvieron un aborto y muchas coinciden en haber pasado por esto. Y la teoría también me la sé: a tu cuerpo no le pasa absolutamente nada. Los abortos son cosas que suceden. De hecho mi ginecóloga, tras el aborto, me dijo: como ves no tienes problemas para quedarte embarazada, así que paciencia que llegará. ¡Y tiene toda la razón del mundo! Pero cuando una tiende a ser Mari Angustias, que es lo que soy yo, todas las razones bien cimentadas no tienen ningún peso en esta cabeza de chorlito. Y de nuevo, venga a decirle a la cabeza que no tiene razón. Pero ella, una vez más, a lo suyo.

Y por otro lado me agobia pensar que el tiempo pasa y voy cumpliendo años. Ya son 34 castañas. Ahora muchas me diréis que no es nada, y es verdad que las mujeres tienen hijos siendo bastante mayores. Pero lo que es cierto es que a cada año que pasa la fertilidad va bajando, disminuye la probabilidad de quedarte embarazada en cada ciclo y aumentan las posibilidades de sufrir abortos y alteraciones genéticas. Y eso está ahí y no deja de rondarme la cabeza. Ya sé que lo normal es que no pase nada, pero las cosas son como son y puede tocarte a ti. Y para un segundo hijo quizá no sea tarde, pero me agobia la idea de ir a por un tercero (que me encantaría) siendo quizá ya demasiado mayor.


Cada una de estas paranoias por sí sola quizá no tendría mucho peso y haciendo un esfuerzo podría controlarlas. Pero se juntan las 3 y cuando una la tienes a raya, una de las otras decide que es su momento para destacar. Y así no hay manera. De modo que me toca aplicarme a fondo para encerrarlas a las 3 en una caja de plomo y tirarlas a la Fosa de las Marianas para que no vuelvan a salir.

Voy a intentar proseguir esta búsqueda sin darle importancia. Llegará, lo sé. Y será cuando tenga que ser. Sin prisas y sin plazos.




Leemos juntos: rompiendo estereotipos

miércoles, 21 de mayo de 2014

Hoy Boolino comparte con nosotros un tema que personalmente me resulta muy interesante, como es la ruptura de estereotipos. Siempre he dicho que una de las cosas que quiero inculcarle a mis hijos es que so lo cuestionen todo. Que no acepten las cosas porque sí y que porque muchos hagan o digan algo no quiere decir que necesariamente sea bueno o que tenga que ser así. Me alegra mucho que haya libros que nos ayuden a tratar este tema con nuestros hijos.

Si os parece interesante aquí tenéis las propuestas de esta quincena.


Reflexiones que rompen estereotipos
Por boolino

Dudar, preguntarse el por qué de todo, es bueno, y por eso inculcar la curiosidad en los niños por buscar el significado a las cosas, hechos o estructura social es muy importante para formar adultos con criterio propio, y nada conformistas.

La rebelión a veces es necesaria para poder avanzar, las mujeres del primer libro que os recomendamos estaban hartas de obedecer a un jefe machista e insensible y por eso decidieron revelarse y hacer las cosas a su modo, en el segundo los animales, después de una serie de leyes injustas y egoístas, se acaban preguntando quién había elegido al león como rey, y deciden poner solución a sus problemas.

Estos dos libros enseñan que no porque durante mucho tiempo o toda nuestra vida las cosas hayan sido de una manera, significa que estén bien: Las sociedades avanzan y gracias al conocimiento, si la sociedad quiere y impone la voluntad de la mayoría y no solo de unos pocos puede conseguir grandes cambios, pero eso solo se consigue a base de conocimiento y buena educación.

Para ello hoy des de boolino os recomendamos estos dos libros para que os puedan servir a vosotros y vuestros hijos como fuente de inspiración:

Las lavanderas locas de John Yeaoman e ilustrado por Quentin Blake, editado por Océano Travesía. (+6 años)


Las siete trabajadoras lavanderas protagonistas de este cuento están hartas y cansadas de trabajar para un jefe tirano y déspota, de manera que deciden alzarse contra él y romper con su injusta situación. Para ello montan toda una divertida y alegre revolución que pondrá patas arriba el pueblo y las convertirá en un huracán salvaje e hilarante. 

Un libro con unos personajes divertidos, valientes y carismáticos que nos ofrece una historia en la que la ruptura de estereotipos es la protagonista. Estas valientes lavanderas son la encarnación de la valentía y la alegría, independientes y capaces de tomar sus propias decisiones, se agrupan en contra de una situación injusta y salen victoriosas.

Un clásico contemporáneo reeditado por Océano Travesía que ahora podemos disfrutar en formato álbum ilustrado con las fantásticas ilustraciones de Quentin Blake a todo color. De trazo ligero y fresco, las reconocibles ilustraciones de Blake siguen siendo un reclamo eficaz para todos los niños que se verán reflejados en la manera desenfadada de dibujar del ilustrador.

Este libro lo podéis encontrar en las cajas de My little book box, y con el código “manada” os beneficiaréis de un 5% de descuento en la primera caja.

El Rey de los animales del autor e ilustrador Miguel Tanco, editado por Ediciones La Fragatina. (+3 años)


De siempre se ha dicho que el rey de los animales, el rey de la selva ha sido el león pero ¿quién lo dijo?

Como se supone que el rey es el león, el animal felino por excelencia y más feroz de la sabana africana, en este cuento, titulado El rey de los animales, el que se puso a poner órdenes y leyes fue el león. Que si las cebras no podían ir con rayas, que si los elefantes tenían que pesar muchos menos kilos, que si el hipopótamo tendría que oler bien, que nadie podía correr a más de 40 Km/h… Un montón de leyes que todos debían cumplir. Pero como señaló la liebre, ¿quién había decidido que el león mandaba al resto de animales? El león salió corriendo pero como nadie podía correr más que él no lo alcanzaron.

Para ser democráticos hicieron votaciones para elegir al rey de la sábana. ¿Quién ganaría? Jirafa, topo o hiena.

Una divertida historia escrita e ilustrada por Miguel Tanco, quien ya nos dice mucho del libro en la dedicatoria del libro: "Para aquellos que no quieren mandar".

Las leyes puede que sean necesarias para poder convivir pero siempre lógicas y coherentes sin que nadie salga beneficiado por encima de otros, como el león en esta historia.
Unas ilustraciones igual de divertidas y cómicas que el texto: esos topos pintando las rayas de las cebras o lavando a los hipopótamos.

Un álbum ilustrado con una divertida fábula para pasarlo bien en familia y pensar en la gente que manda y pone las leyes, ¿piensan en todo el mundo? Un relato que invita a reflexionar sobre el poder, sobre su buen y su mal uso, y sobre sus consecuencias.

Miguel Tanco fue seleccionado por la Sociedad de Ilustradores de Los Ángeles por una de las imágenes de este álbum para formar parte de la exposición internacional Illustration  Est 51.




La vuelta al mundo en 80 partos: El embarazo y el parto en Alemania

lunes, 19 de mayo de 2014

Seguimos con la vuelta al mundo dando a luz. La primera escala fue en nuestras antípodas, Nueva Zelanda. Si no la has leído y te pica la curiosidad pincha aquí.

Hoy otra buena amiga, que reside en Alemania, nos cuenta su experiencia. Empiezo a ver que por ahí fuera de nuestras fronteras dan muchas más posibilidades para el parto que no sean ponerte en la cama de estribos. Vamos a tener que ir aprendiendo, ¿no os parece?



Antes de comenzar, me gustaría agradecer la oportunidad de escribir en este blog. ¡Me siento muy honrada! 

Este post trata sobre cómo trae la cigüeña los niños al mundo en Alemania. Existen varias modalidades de "aterrizaje":

- En casa (rodeada de matronas)

- En una Geburtshaus, que es una especie de clínica llevada sólo por matronas. Puede o no haber un médico y aunque tienen algunos medios para ayudar en el parto que no están disponibles si te decides a dar a luz en casa, no tienen todo lo que se necesita en caso de que se tuerza.

- En un hospital. Si te decides por un hospital tienes dos opciones: hacerlo de forma ambulante o, digamos, clásica. De forma ambulante supone que te plantas en el hospital, el niño nace y a partir de unas 6 horas tras el parto (creo que son 6) donde comprueban que todo va bien, te dejan marcharte a tu casa. Hacerlo de forma "clásica" es simplemente ir al hospital, dar a luz allí y quedarte, si todo va bien, 3 días tras un parto vaginal (5 si es por cesárea).

Hasta que nace el niño, has ido cada cuatro semanas al ginecólogo hasta la semana 34 y después, cada dos. Tras la fecha calculada, día sí, día no, te presentas o bien en el ginecólogo, o bien en el hospital que has elegido. Una vez que estás en casa después del parto, una matrona viene a veros al niño y a ti durante un mes, hasta la primera revisión pediátrica fuera del hospital. Al principio con más frecuencia y te va ayudando y enseñando a cuidar del niño (por ejemplo, a bañarlo) y además comprueba que con él está todo bien (por ejemplo, el cordón umbilical, el peso) y contigo también (el sangrado, el útero...).

Nosotros decidimos ir a un hospital con todos los perendengues de hospital (incluyendo neonatología, prematuros, uci pediátrica, etc., que no todos los hospitales tienen). Dos de las cosas que al principio me llamaron la atención (comparado con lo que sé de España) son: que aquí no te ponen un enema si no lo pides ex profeso porque es la ilusión de tu vida o algo así (!) y no te hacen episiotomía por sistema, sólo si es necesario. En ese sentido son más respetuosos con el parto y se adaptan más a ti que en España. 


En primer lugar, tienes una entrevista en el hospital que elijas en la semana 30 donde rellenas todo el papeleo, te presentas, explicas tu historia clínica, tu embarazo si ha habido complicaciones... y lo dejas todo listo para que el día D no te tengas que preocupar de nada y estén sobre aviso si tienen que estar pendientes de algo. 

Además, dejas dicho (por escrito, en entrevista con una matrona, que lo anota todo) tu plan de parto, si es que quieres algo en especial (o no quieres). Por ejemplo, qué clase de anestesia, o ninguna anestesia, o parto en la bañera, lo que sea. Esto es, por supuesto, el plan que se sigue si las cosas van bien. Yo dije que quería que me avisaran de la proximidad del momento en el que la epidural ya no se fuera a poder poner, para juzgar yo si me encontraba bien para seguir con las contracciones "a pelo" o si abrazaba el maravilloso mundo de las drogas. Si no lo hubiera dicho, probablemente no me habrían avisado, porque a pesar de ser un hospital, son un tanto hippies (parto "natural", blabla). 

También me dieron el teléfono del ala de partos para llamar directamente si tenía alguna pregunta o para avisar de que íbamos para allá cuando llegase la hora.

Hasta aquí, es lo general. En todos los casos que conozco ha sido así, más o menos. Ahora, mi experiencia particular: 

El nene se empezó a presentar a las 3 de la mañana. Como buenos futuros papás y superemocionados, cronometrábamos la duración de las contracciones y la frecuencia. Cuando nos pareció que "ya era la hora" llamamos al teléfono que me habían dado, les contamos cómo iba y nos dijeron que fuéramos ya. 

Nos adjudicaron una habitación (no hay sala de dilatación y sala de partos, lo haces todo en el mismo sitio) y una matrona (que era una sosaina, pero de eso no tiene nadie la culpa). En la habitación (y esto es así en los dos hospitales que visitamos antes de decidirnos, lo que me hace pensar que es así en todos los sitios) tienes a tu disposición:

- Cama (sin estribos, aunque se puede reconvertir en cama con estribos si es necesario)
- Taburete
- Taburete con agujero para dar a luz
- Cuarto de baño enorme
- Bañera (para relajarte o para dar a luz)

Y para agarrarse o estirarse durante las contracciones:

- Espaldera
- Trapo que cuelga del techo
- Cuerda que cuelga del techo


El proceso fue, bueno, pues el de un parto normal. Las contracciones eran cada vez más intensas a medida que dilataba. Para combatir el dolor había homeopatía (les encanta), velas de colores y cosas así, amén de los ya mencionados artilugios colgantes. La matrona va sugiriéndote posturas, va trayéndote analgésicos (homeopáticos o no, me trajeron incluso paracetamol) y comprueba cómo vas. En un momento y siguiendo mi plan de parto me avisó de que la epidural, o ahora o nunca (dije que "ahora", por si alguien se lo pregunta). Se hicieron un tanto los longuis (unas horitas de nada, que ya he dicho que son un poco hippies, mira, que te tenemos que hacer un análisis, mira, que hay que esperar a los resultados, blabla) pero al final me la pusieron. Venía con un dosificador, para ajustar la dosis al dolor que estaba sintiendo en cada momento. Cuando ya había dilatado lo suficiente no me dejaron apretar más el botoncito para subir la dosis (no sé muy bien por qué, supongo que porque no daba tiempo ya a que hiciera efecto) y la matrona me dijo que me tumbase de lado en la cama. Así pasé las primeras contracciones de la fase de expulsión y he de decir que se empuja fenomenal. Durante todo el tiempo la matrona estuvo dándome masajes en el periné para que no hubiera desgarro (y no lo hubo). Como el nene no terminaba de salir del todo (tenía el cordón enrollado y eso le tiraba desde dentro un poquito), la matrona llamó a la médico que me ayudó empujando la tripa por arriba durante dos contracciones. Para esto, claro, tuve que ponerme boca arriba y no me gustó nada. Mucho mejor de lado. Sin duda. En mi caso, por lo menos. Pero bueno, no había más remedio, contracción, contracción, niño fuera :D  

Otra de las cosas que me gustó (una tontería, pero bueno) fue que no había un foco de luz halógena apuntando inclemente, sino un par de lámparas encendidas en diferentes puntos de la habitación (eran las 10 de la noche, así que no entraba luz por la ventana ya). Por alguna razón me parecía más lógico y agradable estar así (no lo decidí yo lo de no dar más luz, lo decidió la matrona quien argumentó que el niño sale de un lugar oscuro y no le apetece tener un foco en la cara en el primer minuto de vida). Lo cual me parece de lo más lógico.

Durante todo el parto estás con la matrona (o con las matronas, si hay cambio de turno). En mi caso hubo que llamar al médico para "ayudarme" a empujar, pero si no hubiera sido necesario, el médico habría venido sólo al nacer el niño si hubiera hecho falta. Yo creo que conmigo sólo estuvo la ginecóloga, no hubo pediatra, que yo recuerde.



Al minuto de nacer, la matrona hizo las comprobaciones necesarias (supongo) muy rápido y, sin lavar, casi inmediatamente me pusieron el niño al pecho, piel con piel, una sensación maravillosa. Tan pequeñito, tan tierno...  Y eso que con casi 3.8 kg y 54 cm muy pequeñito no era. Igual da. Nos dejaron solos a los tres una media hora. He de decir que desde que llegamos al hospital estuve con mi marido en la habitación (excepto cuando vino la anestesista a poner la epidural). Al cabo de la media hora volvió la matrona para el alumbramiento de la placenta y cogió al nene un momentito para lavarlo un poco, pesarlo y medirlo.

En España creo que hacen muchas más comprobaciones en el momento del nacimiento, ¿puede ser?

Cuando ya estaba lista para volver a la habitación nos dieron la buena noticia de que mi marido se podía quedar a dormir. Habíamos pedido una habitación familiar para estar solos los tres. Es básicamente una habitación normal, pero en la segunda cama en vez de haber otra mamá, dormía él. Esto no lo cubre la seguridad social, claro, lo pagas aparte (le daban de comer también, pensión completa). Estuvo dos días, al tercero tuvo que marcharse porque necesitaban la cama para otra mamá. El niño estaba siempre conmigo, en una cunita de madera monísima que tenía una parte que se podía bajar para pegarla bien a la cama. 

¿Diferencias con España en la estancia hospitalaria post-parto? En general los hospitales son un poco distintos (los alemanes reciben pocas visitas y nunca ningún acompañante se queda a dormir en un sillón). El médico venía por las mañanas, las enfermeras y matronas pasaban a cada rato (o cuando llamabas) para ver qué tal ibas, para ayudarte con el pecho todo el tiempo que hiciera falta, por ejemplo. Y visitas de una "especialista en lactancia" también tuvimos. Por la noche las enfermeras venían y se llevaban un momentito al niño para lavarlo, pesarlo, medirle la temperatura, etc. Podías ir con ellas si estabas despierta. 

Ah, una gran diferencia: la comida, jeje. En un principio te alegras mucho porque puedes elegir entre varios menús y siempre hay algo que te gusta. Pero en el fondo era un horror, no por la comida en sí, que estaba buena, sino porque el desayuno (fantástico) era a las 7, la comida (razonablemente buena) a las 11:30 y la cena (consistente en dos rebanadas de pan y un par de lonchas de queso) la traían a las 5:30 y luego muérete de hambre hasta el día siguiente (o ataca la remesa de jamón ibérico que te han traído de España y que, después de 9 meses sin probarlo, te sabe a gloria bendita).

Los niños molestan: vecinos que destrozan un parque infantil.

martes, 13 de mayo de 2014


Pues hoy me levantaba feliz. Era de esos días en que todo va bien en tu vida, pinta bien la jornada, queda solo un día solo para coger un día de fiesta... y llegas al trabajo y te calientan.

Os voy a explicar: uno de mis compañeros de trabajo es papá de una niña de 2 años, nació solo unos días antes de Mollete. Va a una escuela infantil pública de su barrio, Moratalaz, en Madrid. Esta escuela tiene un espacio que no tenían habilitado para nada en particular y que no está vallado para separarlo de la vía pública. Los padres y la escuela pensaron que sería buena idea habilitarlo con mobiliario infantil de recreo para que los niños pudieran disfrutar de ello durante todo el día.


La idea fue acogida con entusiasmo por todos salvo por algunos vecinos de la zona, alegando que si se hacía esto, esta área sería usada para botellón. Que digo yo: ¿de verdad creen que la gente que va a hacer botellón busca exclusivamente un parque de niños? ¿De verdad creen que no les vale cualquier sitio para plantarse a beber? Es lo que tiene el botellón: es barato y lo puedes hacer en cualquier lado. Da igual si está habilitado para niños o no: si quieren hacer allí un botellón, lo harán igual. Así que ayer por la mañana hubo descusión con los vecinos respecto a esto. No sé cuáles serán las motivaciones reales de estas personas, pero desde luego esos argumentos que daban caían por su propio peso. ¿No será que no quieren escuchar durante todo el día las risas y juegos de los niños? ¿Tal vez les moleste, no vaya a ser que pongan una pizca de alegría en sus amargadas existencias?


Además es un espacio de la escuela del que ellos dispondrán como crean más conveniente y santas pascuas. No hay más que hablar. No van a hacer nada perjudicial para la zona, que no estamos hablando de un vertedero de basura, por favor.

El caso es que ayer por la tarde varios padres empezaron a trabajar para habilitar la zona. Mi compañero hizo un carro en el que los peques pudieran subirse. Otros padres hacían otras cosas. Después de una tarde invertida de la mejor manera posible (¿qué hay mejor que colaborar con que un niño sea feliz?) se fueron a casa a descansar. No sé si esta mañana la habrán empezado tan contentos como yo; lo que sí sé es que al llegar a la escuela el panorama que han visto no les ha gustado nada: los vecinos habían destruido por la noche lo que ellos, con tanta ilusión, había levantado por la tarde.

¿Qué clase de individuos son estos? ¿No se respeta ni siquiera a los niños? ¿No quieren que nadie les pertuber su paz, pero ellos juegan con las ilusiones de los demás?


Espero de verdad que la voluntad de estos padres no decaiga y que consigan habilitar ese parque. No se puede permitir que este tipo de gentuza se salga con la suya.

Cuidemos a los niños. Hagamos que sean felices para formar adultos alegres y comprometidos con la vida y las personas, porque eso es lo que hará que este mundo vaya algo mejor.


La vuelta al mundo en 80 partos: El embarazo y el parto en Nueva Zelanda

lunes, 12 de mayo de 2014

Varias amigas mías se han ido a vivir fuera de España, desde a sitios más cercanos como Alemania a sitios más lejanos, como Nueva Zelanda. Y resulta que se han ido quedando embarazadas. Esto me ha permitido conocer cómo entienden el embarazo y el parto en otros países y desde luego me he llevado sorpresas muy gratas, aunque bueno, es verdad que con otras me he quedado un poco ojiplática.

Una de mis mejores amigas, que vive en Nueva Zelanda, ha accedido a compartir con todos nosotros su experiencia. Sí, Nueva Zelanda, nuestras antípodas. Las antípodas de Madrid caen muy cerca de donde ella vive (si queréis ver cuáles son vuestras antípodas consultad esta web, que está muy chula). Desde luego yo me quedo con la sensación de que allí se respetan sobre manera tanto el embarazo como el parto. Me alegro de que haya podido elegir entre tantas opciones para poder tener el parto deseado y sabiendo siempre que ahí está el médico en caso de necesidad. Os invito a leerlo, merece la pena.

Además mi amiga nos recomienda leer este enlace en el que Mayim Bialik (actriz y doctora en neurociencia) da su opinión sobre la crianza, pues cree que es un magnífico resumen de cómo lo entienden en Nueva Zelanda


Lo primero a tener en cuenta es cómo funciona el sistema sanitario en Nueva Zelanda. Básicamente, todo va a través del médico de cabecera, que te refiere a un especialista en caso necesario, aunque hacen todo lo posible por evitar referirte a un especialista, pues las listas de espera son bien largas. Posiblemente no por la gran cantidad de población (4 millones en todo el país) sino más bien por la baja cantidad de médicos para atender a cada paciente.


En cualquier caso, mi experiencia es que los médicos aquí dejan mucho que desear. Parecen sólo atender bien las cosas básicas. Para lo complicado, o se dan por vencidos muy pronto, diciendo al paciente que no saben lo que tienen y allí te quedas (cosa que le ha sucedido a más de un conocido mío, una de ellas tardó meses en descubrir, por su cuenta, que era celiaca, ¡y da miedo pensar que tras tantas pruebas no supieron identificar el problema!) o se obsesionan con las enfermedades más raras de la historia. Al padre de una amiga, con problemas de corazón, no le han identificado la causa ¡y le han dicho que simplemente es viejo!, ¡ahí queda eso! No parece haber término medio. Lo curioso es que un médico de fuera lo tiene muy difícil para ejercer aquí, pues el examen que deben pasar es, al parecer, tremendamente difícil, y más de un médico de fuera ha tenido que volverse a su país tras fracasar en pasar dicho examen.

Así que dada la situación, uno podría pensar que con las embarazadas es más o menos lo mismo. Nada más allá de la realidad. Yo me he sorprendido muy gratamente en este sentido. Es un país muy amigo de los niños, y de alguna forma esto se nota en la forma en que tratan a las embarazadas y a los bebés.

Cuando te quedas embarazada, tienes básicamente dos opciones de seguimiento:
  • Seguimiento de un médico obstetra durante todo el embarazo, que te ve una vez al mes, prescribe todas las pruebas y es el que te atenderá en el parto. Esto cuesta unos 2000€ al cambio por todo el seguimiento, incluido el parto.
  • Seguimiento de una matrona durante todo el embarazo, que te ve una vez al mes, prescribe todas las pruebas y es la que te atenderá en el parto. Esta opción es gratuita.
En ambos casos, cualquier cosa relacionada con el embarazo (análisis de sangre, visitas al médico de cabecera, visitas a la matrona, y la mayoría de las ecografías, además de la estancia en el hospital, de máximo 3 días en un parto sin cesárea y hasta 5 en una cesárea) es totalmente gratis. Y en ambos casos dejas de ver al médico de cabecera durante el embarazo, salvo que lo necesites por algo que no pueda resolver el obstetra o la matrona.

Decidí coger la segunda opción, tratando de informarme de una buena matrona. Tuve la suerte de dar con una mujer asombrosa, con la que me he entendido de maravilla y que se ha convertido en casi una amiga. Es maravilloso pensar que durante todo tu embarazo ves a este persona, que te acaba conociendo, sabiendo cuáles son tus preferencias y que actuará de tu abogado-defensor durante el parto, pues sabe bien lo que quieres y lo que no.

Y es que las cosas en Nueva Zelanda son muy abiertas: hace unos años crearon este sistema de matronas y decidieron dar el poder de decisión a la madre y a la matrona. Y menuda maravilla es eso! Básicamente, puedes elegirlo todo: qué tests de embarazo hacerte, cómo quieres que sea el parto, los tests que hacerle al bebé cuando nazca…

Me sorprendió especialmente la libertad de elegir lo que quieres en el parto: puedes elegir dar a luz en casa o en el hospital. Si eliges el hospital, si todo va bien estarás en la sala de parto sólo con tu matrona y con quien quieres que esté contigo (familiares, amigos, etc.) pero sin ver a un médico. Si algo va mal, o necesitas epidural, o cesárea, etc., entonces te atenderá en médico obstetra que esté en el hospital en ese momento. Vamos, que los médicos están a mano, pero sólo si la matrona o las circunstancias lo requieren. Si no, la matrona es más que suficiente. Lo que hace tonto el pagar por que te atienda un médico. Sí, te ve una vez al mes durante el embarazo y luego aparece cuando esté el niño coronando, pero mientras tanto estás con las matronas del hospital, a las que no conoces (vamos, como en España). Si pides ir con matrona, la ventaja es que te atiende alguien a quien conoces y que vendrá el médico si hace falta. Si no, no aparecen. Otra cosa preciosa es que las matronas van escribiendo un librito con todo de lo que habláis en vuestras visitas, y otro sobre el parto., lo que va pasando a cada hora, etc. Al terminar de verte (a las 4-6 semanas de nacer el bebé) te dan una copia de ese librito, ¡que es un recuerdo precioso para toda la vida!


En cuanto a cómo dar a luz, puedes elegir también si quieres que sea tumbada en la cama, en la postura que te dé la gana, en el agua, etc. suelen tener bolas suizas en el hospital también, si las quieres. Si eliges que sea en el agua, puedes usar la bañera que las salas de parto tienen (tipo jacuzzi en general) o las matronas suelen tener piscinas hinchables que traen consigo. Para dar a luz en casa, también puedes alquilar una piscina, o que la matrona traiga la suya.

Cosas curiosas y bien distintas a Europa:
  • Aquí son muy propensos a recomendarte dar a luz ayudándote de la gravedad. Me han explicado en varias ocasiones cómo dar a luz tumbada es la peor postura tanto para la madre como para el bebé, que tiene que hacer el doble de esfuerzo para pasar la pelvis y doblar delante de la rabadilla, y cómo ésta se puede mover y dejar espacio para el bebé si estás de pie o agachada o en cualquier postura salvo tumbada. Saber esto me puso de muy mal humor, sabiendo cómo en Europa (estoy familiarizada con los sistemas en España, Suiza, Italia y Alemania) básicamente te tumban en la cama y a empujar, poniéndote en la peor postura y sufriendo, y claro, luego te ofrecen la epidural para que no grites! ¿Por qué no ofrecen más opciones, me pregunto? Así que aquí recomiendan sobre todo estar agachada (en cuclillas), que es la postura que adoptaban las mujeres del antiguo Egipto. Tanta tecnología y hemos olvidado los conocimientos del pasado! De esta forma das mucho más espacio al bebé para salir. Y estar andando para ayudar con la gravedad se recomienda mucho también. La postura a cuatro patas también es poco dolorosa para la madre, y se recomienda también.

  • Son bastante reacios a utilizar cesárea, salvo en casos necesarios, hecho con el que estoy totalmente de acuerdo. Cuántas clínicas privadas españolas abusan de cesárea, dándote incluso cita para dar a luz meses antes de salir de cuentas!

  • También son bastante contrarios a utilizar paliativos para el dolor. Bueno, eso no está tan bien, pues es una decisión de la madre. Por supuesto, siempre lo puedes pedir tú, pero lo que no me gusta es que la matrona o el médico no te van a decir: “Si quieres epidural, ahora es el momento”. En general no lo dicen, y lo debes decidir tú, y puede que para cuando lo pidas ya se haya pasado el momento por ser demasiado tarde. Si estás segura de que quieres epidural, tienes que dejárselo muy claro a tu médico o matrona. Por supuesto, si al final te tienen que inducir el parto, es otro tema. Ahí ponen menos pegas a que pidas la epidural. No estoy segura de la razón. Creo que en parte es porque evitan cualquier tipo de intervención, primero por motivos económicos, pues el país no es muy rico, pero segundo por cómo son los neozelandeses: en un país tan lejos de todo acostumbrados a valerse por sí mismos, esta gente es muy sana y no abusan de medicamentos ni van mucho al médico. Hacen muchas cosas “a pelo”, que a un europeo puede no gustarle nada. Pero también puede abrirnos los ojos a otras formas de ver el embarazo y el parto, sin tanta intervención, inyección, cesáreas ni historias. Si coges a una buena matrona, ésta puede ayudarte a que tengas un buen parto sin necesidad de médicos, paliativos para el dolor, inducción, etc. Hacerlo lo más natural posible y tratar de ayudar a que no sea muy doloroso. Y además, la filosofía aquí es que, una vez tienen una intervención médica durante el parto, van todas seguidas: inducción indicaría necesidad de epidural, no puedes dar a luz en el agua…

  • Tests durante el embarazo: todo es absolutamente voluntario: todas las ecografías, pruebas, análisis de sangre, etc. Te dan la información para que tú tomes la decisión de si quieres hacerlo o no. Afirman que las ecografías son invasivas, y que la mujer tiene derecho a no querer hacerlas, por ejemplo, y ésa es una idea nueva en Europa. Esto tiene grandes desventajas también, pues a menudo no sabes bien cuán importante puede ser una prueba, ¡y te toca informarte por otro lado, preguntando en Europa, básicamente!

En resumen, mi experiencia durante el embarazo y el parto en Nueva Zelanda ha sido muy positiva y enriquecedora, y me ha hecho ver otras formas de ver las cosas, y, sobre todo, el descubrir que, al fin y al cabo, es un derecho de la mujer el decidir cómo desea tener un hijo, y nadie más debería intervenir en esa decisión.

Wellington, mayo 2014

Malamadre desertora

martes, 6 de mayo de 2014

Ya lamento publicar hoy esta entrada en vez del domingo como estaba estipulado. Me había reservado los días de fiesta en Madrid para que me viniera la inspiración y escribir esta entrada pero la vida, que es caprichosa, quiso que papá Mollete y servidora nos pusiéramos malos. Y ¡ay de mí! Jamás de los jamases pensé que llegaría a ese extremo de malamadrismo (no confundir con madridismo, de eso hablaremos después): la cerda más famosa del mundo, si me lo permite Peggy, estuvo haciendo de las suyas todo el día en el salón de casa. Pero no éramos persona... y ahora estamos pagando las consecuencias y planteándonos acudir con carácter de urgencia a Peppapígamos Anónimos, tal es el enganche de Mollete, que hasta ahora no había hecho caso a la televisión.

Pero a lo que iba, esta baja laboral y mental me impidió tener a tiempo esta entrada que hoy publico y en la que quiero agradecer ante toda España, que me estará viendo, a Laura (La niña sin nombre) y a Verónica (Sin preparación alguna) la creación de ese magnífico Club de malasmadres y la organización de LA PARTY donde va a salir lo peor mejor de cada una.


Muchos no lo entienden y ya tengo comprobado que no hay más ciego que el que no quiere ver, y no van a comprender que este sea un club para reírnos de nosotras mismas, compartir nuestros defectos y debilidades y llevar de manera divertida esto de la maternidad. Y ojo, aquí viene el quid del asunto: maternidad que adoramos y por la que nos desvivimos, pero chica, no somos perfectas. Ni queremos. Queremos seguir siendo nosotras mismas, sólo que ahora con una nueva faceta, la de madre, que no entierra las otras caras de estos poliedros tan complejos que somos las mujeres. No sé, tal vez me equivoque, pero es que ni siquiera veo algo excepcional en esto como para que se lleven las manos a la cabeza. Es lo más normal del mundo. No somos clones unas de otras, hay tantos matices de malamadrismo como malasmadres sueltas por el mundo. Gente divertida y normal, señores, normal. Que me da a mí que más de uno se imagina que somos como las de Sexo en Nueva York o algo por el estilo...

Pero es que ni siquiera soy buena malamadre. Entre otras cosas soy muy despistada y no caí en la cuenta de la conciencia de la final de la Copa de Europa (sí, sé que ahora se llama Champions, pero una es una clásica, qué quieres que te diga), y La Décima es La Décima. Mi abuelo era súper futbolero, y mí madre más. He mamado el madridismo con lactancia prolongada. Era pequeña, pero lloré con la ligas perdidas en Tenerife. Y viví como el momento más emocionante de mi vida la consecución de La Séptima. En mi retina tengo grabado a Raúl mandando callar al Camp Nou o el golazo de Zidane en la final de La Novena en Glasgow, aunque no recuerde qué día empecé a salir con papá Mollete (para mí lo importante es él). Y desde entonces perseguimos La Décima y tengo apalabrada esa final, con varios en la tierra y otros tantos en el cielo. Y puede que no sea esta la final en la que la logremos, no lo sé, pero yo tengo que estar ahí y verlo.

Juro que soy yo el día de mi boda. Y sí, es la camiseta del Real Madrid    =)
El volcán me lo regalaron mis compañeros de trabajo.

Así que esta mala malamadre, que no es sinónimo de buenamadre, cuidado, se va a perder la fiesta (y creedme que me ha costado tomar la decisión), pero os acompañará en sentimiento y energía, apoyando al 100% su espíritu. Será un día memorable y quién sabe, lo mismo nos encontramos de madrugada por las calles de Madrid y podemos celebrarlo juntas.

Leemos juntos: cuentos de misterio.

domingo, 4 de mayo de 2014

Hoy traemos nuevos cuentos de la mano de Boolino: los de misterio. Yo los recuerdo como uno de mis favoritos. Hubo una época en la que no soltaba los cuentos de Los cinco, por ejemplo. En otro momento devoraba unos libros en los que había que ir adivinando cosas sobre el misterio planteado en el cuento. ¡Cómo los disfrutaba!

Seguro que a vuestros enanos les encantan también, así que ¿por qué no les echáis un vistazo?

Cuentos de misterio
Por boolino

A veces puede ser complicado mantener, a cierta edad, el interés de los niños por la lectura, algunos de ellos pueden sentir que tienen muchas otras cosas mejores que hacer en su tiempo libre y que ya leen bastante en la escuela, por eso para mantener el interés, cada niño necesitará unos alicientes y estímulos distintos que le hagan llegar a los libros como hobby y no solo por obligación.

Uno de esos alicientes para mantener el interés de los niños, así como de los adultos, es el misterio y la intriga, que nos engancha y hace que no queramos soltar el libro, ese querer llegar al final para descubrir de qué se trata, e incluso estar atentos a todos los detalles para ver si somos capaces de adivinarlo antes de que se nos desvele.

El misterio puede ser un ingrediente muy a tener en cuenta para crear interés lector en los niños y niñas y por eso desde boolino os queremos recomendar estos dos cuentos infantiles llenos de intriga y misterio.

Terciopelo de la autora Silvana D’Angelo y ilustrado por Antonio Marinoni, editado por Océano Travesía (+9 años).



El ladrón Terciopelo tiene un gran olfato y es experto en pasar inadvertido. Esta noche le ha tocado el turno a la casa de Corina que “deja un inconfundible rastro de hogar feliz”. Y es que el ladrón Terciopelo tiene una nariz prodigiosa, capaz de detectar el óleo de los cuadros, el aceite de nogal de los muebles, las especias que dan sabor a la cena.
Las ilustraciones, enigmáticas y simbólicas, muestran dentro de la casa toda una serie de obras de arte que parecen esconder un secreto; todas ellas dan un aire inquietante, aunque acogedor y familiar, al hogar y parecen ponerse de acuerdo con el ladrón para no desvelar su crimen.
El juego de espejos que nos proponen las ilustraciones nos induce al misterio, presagia el peligro y nos invita a estar alerta: estamos seguros de que algo va a pasar, aunque no sabemos bien qué será. En cada escena hay un gran espejo que refleja una obra de arte, un personaje e incluso otro espejo. Como los espejos, también aparecen toda una serie de manos señalando distintas direcciones que nos hablan, nos indican un lugar con firmeza pero en silencio.
El excepcional olfato del ladrón, es capaz de detectar y describir hasta la más leve fragancia dejada por el polvo; todo ello le permite reconocer en los objetos de la casa sus orígenes y descubrir en ellos a la gente que los posee. Gracias a su olfato y su sensibilidad, algo que le convierte en un ladrón atípico, los objetos parecen cobrar vida, contarnos su historia, por quién han sido tocados, acariciados, pintados.
Terciopelo avanzará con delicadeza hasta el final de la casa, sin saber que él también está siendo vigilado.

El cuadro desaparecido del autor e ilustrador Kestutis Kasparavicius editado por Thule Ediciones (+7 años).


Un cuento de misterio protagonizado por animales humanizados divertido e irónico con unas ilustraciones únicas y excepcionales.

El texto ameno, ágil y repleto de guiños irónicos describe a modo de novela policiaca la reunión social en la que tendrá lugar el robo del cuadro del perro Adalberto. Allí, lo más granado de la sociedad animal se reúne para contemplar la última adquisición del profesor Adalberto.
Cada personaje encarna a un prototipo de las historias de misterio y cada uno de ellos puede haber robado el cuadro; las ilustraciones van desprendiendo una serie de pistas muy sutiles de manera que el lector pueda ir adentrándose en el caso del cuadro robado y comience a adivinar quién o quiénes han podido llevar a cabo el hurto. Una historia que aguarda una gran sorpresa final, aunque no se trate del desenlace que toda novela de misterio precisa. En este caso, la marca de la casa del autor entra en escena para desmontar y dar la vuelta a la tradición de las novelas de misterio: la fantasía.
Kasparavicius recrea todos los estereotipos y clichés de las novelas de misterio y se sirve de ellos para ironizar y crear una historia original, fresca y absolutamente divertida. Sus ilustraciones, entre clásicas y surrealistas, aportan detalles adicionales a la historia y acercan el libro al género del álbum ilustrado.
Un fantástico epílogo nos habla de la obra recreada en la historia El perro lobo, de Paulus Potter, un cuadro real que podemos encontrar en el museo Hermitage de San Petersburgo y del que Kasparavicius ha partido para creado una maravillosa reinterpretación basada en la humanización de los animales y la importancia de las cosas pequeñas y cotidianas.
Una breve, preciosa, divertida y original novela para niños que les introducirá en el género de los relatos de misterio y del arte.