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¿Parto vaginal tras dos cesáreas o cesárea respetada?

miércoles, 11 de enero de 2017

parto, cesarea
Imagen original de Alexandra Abreu
Llega por tercera vez la necesidad de plantearse cómo quiero que sea el nacimiento de mi cuarto hijo. Cada vez la situación es más compleja y cada vez yo estoy más informada, lo que me hace tener más cosas en cuenta resultando complicado tomar una decisión final que satisfaga cada matiz que quiero considerar.

Hace unos años la sociedad médica no se planteaba que una mujer que hubiera dado a luz por cesárea pudiera para después por un parto vaginal. Al inicio, las incisiones eran verticales a lo largo del útero hasta el fondo uterino, que es la zona que más fuerza ejerce durante el parto, pero poco a poco la técnica fue mejorando y actualmente, salvo en casos de emergencia, la incisión se realiza en la parte baja y de manera horizontal, lo que hace que el sangrado sea menor porque el músculo es más fino, y disminuyendo el riesgo de la rotura uterina. De este modo se empezó a considerar que una mujer con una cesárea previa sí pudiera parir vaginalmente, aunque lamentablemente este avance no fue considerado por todos los médicos. No obstante, la mujer seguía condenada a una tercera cesárea si ya había tenido dos previamente.

Concurso de un set de Mamichic

sábado, 17 de diciembre de 2016

Editado el viernes 6 de enero de 2017:

Ya ha salido el primer premio del sorteo de El Niño de la Lotería Nacional: 08354. Siguiendo el mismo procedimiento que la vez anterior, tomando las 3 últimas cifras del número premiado con el Gordo (unidades, decenas y centenas) y dividiéndolo entre 11, el resto es el número 2, de modo que la ganadora es Lai Eluniverso.

¡FELICIDADES!

Ponte en contacto conmigo  a lo largo de los próximos 10 días naturales (es decir, a más tardar el día 16 de enero de 2017) en el correo electrónico elnudodesuszapatos@gmail.com para poder realizar el envío. Si no, procederé a sortearlo de nuevo.

Yoga prenatal

lunes, 28 de noviembre de 2016

Yoga, embarazo, embarazada
Imagen de Mia Battaglia.
No había practicado yoga en la vida. Bueno, miento un poco. En el embarazo de Elena fui a alguna clase suelta, pero no considero que eso cuente como una práctica de yoga, ya que no llegué coger un ritmo o a incorporarlo como rutina. 

En este embarazo he cambiado el enfoque, o podría decir el objetivo, y he pasado de preocuparme por lograr el parto perfecto o soñado, a centrarme en disfrutar del que creo que va a ser mi último embarazo, aceptando que el parto será como sea mejor y que eso no puede empañar estos preciosos meses de espera de mi enanillo. Quiero vivirlo plenamente y entrar en conexión con el bebé. Desde luego esto se puede hacer desde un trabajo personal en tu propia casa, pero cuando tienes ya dos hijos es realmente difícil encontrar el momento, el lugar o el ambiente adecuado... Por estos motivos decidí apuntarme a clases de yoga prenatal, porque era una manera de asegurarme ese tiempo y ese espacio para mí.

Anduve mirando varios sitios, buscando un equilibrio entre el precio y la comodidad de llegar hasta allí, y el sitio que más me convenció fue Aúpale, en San Sebastián de los Reyes, que no es donde yo resido. Pero el conocer el centro de otro tipo de actividades (grupos de lactancia, fisioterapia respiratoria pediátrica, ...), saber que es gente seria que lo que hace lo hace bien, y que a la profesora la había conocido en las Jornadas de Mujer, parto, consciencia en Más Natural, me hizo no tener dudas. Sabía que Elisa entendía la maternidad, el embarazo y el parto más o menos como yo (podéis conocerla más en su blog Yoga y maternidad). Y eso me iba a hacer sentir muy cómoda porque iba a entender mis necesidades, no solo físicas, sino sobre todo, emocionales, que es mi punto débil. Y es que yo con el yoga, más que buscar un buen estado físico de cara al parto (que también me interesa, es indudable), busco un equilibrio emocional que me ayude a vivir estos momentos de la manera más enriquecedora y sana mentalemente hablando.

Taller de ilustración con Martutxa Casares

viernes, 25 de noviembre de 2016

taller, acuarela, martutxa, casares
Hoy os hablo brevemente de una ilustradora. Ya sabéis que tengo devoción por los dibujos, y es que hay mucho talento suelto por este mundo. Y es que el jueves 17 de noviembre tuvimos la oportunidad de asistir a un taller para celebrar el día Universal de la infancia, organizado por la cadena de hoteles Petit Palace (gracias al personal del hotel y de Coonic, que fueron encantadores y cariñosísimos con los niños). La idea era que los peques desarrollaran su creatividad a la vez que se trabajaban nuevos valores femeninos y masculinos para romper con los estereotipos que tenemos establecidos clásicamente en nuestra sociedad, mientras la ilustradora Martutxa Casares les iba contando truquillos y técnicas para trabajar la acuarela. La sala en la que se celebraba el taller estaba decorada con ilustraciones suyas de personajes clásicos de cuentos, pero reinterpretados a su manera, y la verdad es que transmitían una imagen fuerte, no la típica fragilidad a la que nos tienen acostumbrados ciertos dibujos animados cuando hablamos de princesas... Os invito a que le echéis un ojo a su web o su facebook, porque personalmente creo que tiene láminas muy interesantes.

Mi hija llora. "No cedas", me dicen... ¿Y el beneficio de la duda?

miércoles, 23 de noviembre de 2016

No cedas, que lo volverá a hacer, me decía...

Mollete se ha levantado llorando desconsolada. Que la lleve al colegio, me pide, lo que me resulta imposible. Todavía de un día para otro, avisando en el trabajo... pero en el mismo día se convierte en algo complicado de resolver. Trato de hacérselo entender, pero tiene 4 años...

Crying. Imagen de James.
Nunca me había hecho esto antes. Sí hubo una época en que lloraba y decía que no quería ir al colegio. Fue una etapa difícil que hubo que trabajar, pero en ese momento el mensaje era claro: no quería ir al colegio, por los motivos que fuera. Pero esta vez no era eso, quería que YO la llevara al colegio. Al decirle que era imposible, me miró mientras seguía llorando y me dijo que entonces me acompañaba al trabajo... le conté todo lo que podríamos hacer juntas por la tarde cuando volviera del hospital, para que viera que yo iba a regresar a estar con ella, pero no, insistió: no quiero separarme de ti, decía desgarrada.

Leemos con SM el libro Lulú tiene un hermanito

viernes, 21 de octubre de 2016

En casa somos fans de la serie de libros de SM de Lulú. La autora de estas historias es Camilla Reid, que lleva más de 20 años metida en este mundo, muchos de los cuales los ha pasado contando historias para los más pequeños. Es madre de dos niñas, lo que seguro le aporta una buena visión de qué es lo que más les interesa y les gusta a los niños, de cómo engancharles con un libro.

Por otra parte, la ilustradora es Ailie Busby, una londinense formada en diseño y gráfico y en ilustración, que lleva más de 15 años ilustrando cuentos de niños. También madre de dos niños, realiza ilustraciones aparentemente sencillas, aunque yo sería incapaz de hacer nada parecido, y llenas de color. Usa pintura acrílica y una mezcla de papel y lápiz, resultando ilustraciones muy alegres y frescas. Para mí las ilustraciones son fundamentales, y si no me gustan y me echan para atrás, automáticamente ya no voy a coger ese libro para leerlo con las enanas. Lo condeno porque me hace sentir incómoda.

Maternidad vs oportunidades profesionales

martes, 11 de octubre de 2016

No descubro nada cuando digo que compaginar la maternidad y la carrera profesional es difícil. Y que a día de hoy es más difícil para las madres porque, aunque las cosas están cambiando y hay padres maravillosos muy implicados, son muchos todavía los que dejan en manos de la madre gran parte de las tareas y responsabilidad de la crianza y educación de los hijos, además, por supuesto, de las tareas del hogar.

Pero además del día a día, no es raro que se nos presenten situaciones extraordinarias en nuestra carrera profesional que, si estuvieras soltera o sin hijos, aceptarías sin pensarlo. No hablo solo de un ascenso que pueda implicar más horas de trabajo, por ejemplo. O de un traslado a otro país, que parece que cuando hay niños de por medio resulta una decisión más difícil, ya que pones patas arriba su entorno. Otras veces se trata de cosas más puntuales que, según en qué momento de tu vida, pueden suponer un sacrificio muy grande. Demasiado quizá.

Y eso es lo que me ha pasado a mí. Pedimos un proyecto en el trabajo, que implica instalar un aparato en la Antártida, en las proximidades de la base española de Gabriel de Castilla de la isla Decepción. Y nos lo han concedido. Ahora meto la cuña de curiosidades con Almu: ¿a que ese nombre suena fatal? Parece que llegaron allí unos y dijeron: "¡pues vaya chasco de isla!" Bueno, pues es una mala traducción, porque el nombre se le puso en inglés, deception, y es una de estas palabras que juegan malas pasadas. Su significado real no es mucho más positivo, pero significa engaño y no decepción